En terrenos aledaños al puente del distribuidor vial de Gaviotas, se realizaba la quema al parecer de llantas o plásticos, generando la grave contaminación del ambiente, sin embargo a pesar del devastador espectáculo, no hubo autoridad que hiciera algo para evitarlo.
Los desperdicios se consumieron totalmente y fue hasta entonces que la ofensa a la naturaleza llegó a su fin.
