Los seleccionados de Argentina el sábado en Santa Fe (centro) y de Brasil el domingo en La Plata (centro) quedaron eliminadas prematuramente del certamen por la misma vía de la tanda de penales ante Uruguay y Paraguay, respectivamente.
Los jugadores brasileños mostraron una increíble ineficacia en la definición de penales al marrar los cuatro disparos ejecutados ante el estupor de unos 10.000 torcedores brasileños, desacostumbrados a semejante espectáculo.
El estadio de Colón de Santa Fe, conocido como ”El cementerio de los elefantes”, enmudeció cuando el uruguayo Martín Cáceres marcó el quinto penal charrúa para el 5-4 definitivo que le impidió al equipo local cortar en su casa una racha de 18 años sin lograr título alguno.
Ambas selecciones sufrieron los férreos esquemas defensivos que les presentaron sus respectivos rivales como forma de frenar un poderío ofensivo que asusta.
Paraguay y Uruguay utilizaron un esquema similar al enfrentar a Brasil y Argentina, que pasaba por agruparse ordenadamente en defensa y utilizar un parecido dispositivo de doble marcaje sobre las figuras Messi y Neymar





