AMPLIACIÓN DEL PUERTO DE MANZANILLO: DAÑO A LA ECOLOGÍA Y A PESCADORES

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    Desde noviembre de 2011, cerca de 500 pescadores ribereños ya no pueden continuar con su oficio debido al mandamiento y que en este año comenzó a operar la Terminal de Gas Licuado, popularmente llamada Regasificadora.

    Líderes pescadores han recurrido a todas las autoridades locales pero no han podido solucionar su problema, incluso durante la campaña presidencial entregaron oficios a los candidatos Josefina Vázquez, Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto en espera de una respuesta.

    Los trabajos de ampliación del puerto de Manzanillo no han concluido donde se contemplan la construcción de posiciones de atraque para barcos, ampliación de áreas para manejo de contenedores y patios para almacenar carga para lo cual se afectaron más de 60 hectáreas de manglares y humedales costeros de la Laguna de Cuyutlán.

    La obra fue considerada por el anterior presidente Felipe Calderón como la más importante de su sexenio en donde se han invertido más de 10 mil millones de pesos.

    En marzo de este año, Calderón inauguró las operaciones de la Regasificadora pero pocos buques han descargado el combustible desde entonces y no se ha enviado a través del gasoducto a la planta de Pemex en Guadalajara como estaba programado.

    Los trabajos han ocasionado que la fauna local, especialmente los cocodrilos, se desplacen a zonas urbanas y playas ante la destrucción de su hábitat natural.

    Según Raúl Arredondo Nava, delegado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), los cocodrilos están rodeados y las actividades humanas los están presionando para buscar otras zonas.

    La apertura del Canal de Tepalcates que tenía 100 metros y se abrió a 400 metros, permitió la entrada de agua del Pacífico a la Laguna de Cuyutlán lo cual tuvo como consecuencia una abundancia de peces.

    “Los cocodrilos entonces están encontrando una gran cantidad de especies para alimentarse muy importante, por lo que están pasando a la zona donde hay alimento a través del canal de Tepalcates donde está la salida al Pacífico, por lo que una franja importante de playa es la que ha tenido reporte de avistamiento de cocodrilo”.

    En temporadas vacacionales, los saurios han sido vistos en zonas turísticas como Las Brisas, Salagua, Santiago y las autoridades de Turismo se han alarmado porque podría ocasionar una baja de turistas.

    Según Arredondo Nava, los cocodrilos no representan ningún peligro “En esta zona, los avistamientos no son de grave riesgo ya que no existe población cercana ni turismo; el cocodrilo va a la playa a asolearse, además de que están haciendo un reconocimiento de este nuevo espacio donde están encontrando además alimento”, dijo.

    Pero los reportes periodísticos lo contradicen ya que al menos tres cocodrilos han sido vistos en canales pluviales de la unidad Padre Hidalgo del centro de Manzanillo

    Otros avistamientos han ocurrido en el canal de Chandiablo, que pasa por los hoteles las Hadas y hotel Karmina, donde ya se han tenido avistamientos en el campo de golf.

    La mayoría de los ejemplares son pequeños, de hasta un metro y medio, pero también se capturó a un macho de más de 20 años, el cual pasó gran parte de su vida en estos canales, de 75 kilos y 2.50 metros de largo, en buen estado de salud.

    De acuerdo a la Asociación Ambiental Bios Iguana es la destrucción del hábitat de cocodrilos en Manzanillo, a causa de la remodelación del Puerto la verdadera razón de esta problemática.

    Esperanza Salazar Zenil, presidente de esta organización ecologista, sentencia que no sólo los cocodrilos están en peligro, sino decenas de especies como los tlacuaches, manglar y otro tipo de flora.

    “Los animales salen de su hábitat porque no hubo un plan de manejo que aseguraban para cada una de las especies que se iban a capturar para llevarlas a otros lados”, sentenció.

    Alega que no existe algún plan de trabajo de recuperación de especie, pues únicamente derribaron los manglares sin importarles las especies de ese hábitat.

    Precisa que la destrucción data desde el 2009 “La afectación es mucho mayor, por ello advertimos a través de documentos a la Semarnat el daño que ocasionarían a las especies, no solamente esto sino también al ecosistema del manglar en el 2009”, asentó.

    Responsabilizó a la Administración Portuaria Integral (API) de los costos sociales y materiales, dependencia que no los ha subsanado. “Es triste que a unos años podemos decir que tuvimos la razón y nos hicieron caso”, lamentó.