¿Y SÍ RENUNCIA INDIRA?

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Por José Díaz Madrigal

Entre Julio y Octubre de 1968, se vivió en la ciudad de México una serie de marchas estudiantiles. Al principio tuvieron buena justificación por lo que pedían y motivaron las protestas. Los negociadores del gobierno en este lapso de tiempo, mostraron tolerancia y disposición al diálogo con los muchachos para sus exigencias, pero conforme iban pasando los días, las demandas de éstos se radicalizaron; de tal modo que en el informe presidencial del 1 de Septiembre, el ejecutivo se refirió al conflicto estudiantil, vinculandolo con fuerzas extremistas locales y del extranjero que amenazaban la tranquilidad del país y, advirtió que llegaría hasta donde fuese necesario para preservar el orden.Era evidente que había elementos infiltrados y, la declaración del presidente era como cucar a éstos y a los estudiantes; que envalentonados subieron de tono las demandas. Se volvieron cotidianas las multitudinarias movilizaciones, mientras que el gobierno se enfocó a contenerlos ya con dureza, pero ni así desistían del movimiento.A mediados del propio mes de Septiembre, el expresidente Lázaro Cárdenas se entrevistó con Gustavo Díaz Ordaz. Éste lo recibió en Los Pinos -dicho sea de paso, Cárdenas fue quien le puso ese nombre y fue el primer presidente en habitarla y convertirla en residencia oficial- Cárdenas estaba muy alarmado por la respuesta violenta que el gobierno daba a las protestas estudiantiles. El general dijo: he sido presidente y considero que usted está violando la Constitución. Medio mosqueado Díaz Ordaz contestó: ahora yo soy el presidente y me ajusto a un artículo de la Constitución señor general. -¿cuál es ese artículo? replicó Cárdenas. -ese artículo es el mismo que usted aplicó para desterrar del país al General Calles.Con esa respuesta Díaz Ordaz le mató el gallo en las manos a Cárdenas, quedándose mudo y con el rostro descompuesto. Antes de despedirlo, le restregó en la cara: ya me acordé de ese artículo general, el artículo es México mi general. Quedarse con las manos cruzadas, no hacer nada es alentar a los enemigos del orden y las leyes. Agredir a las instituciones, eso si es violar la Constitución señor general. Díaz Ordaz dió media vuelta caminando a la salida, diciendo con permiso, dejando a Cárdenas plantadote, haciendo de tripas corazón y. . . bofe.Las cosas llegaron a su clímax y se descompusieron totalmente el día 2 de Octubre. De estos hechos existen diferentes versiones, lo cierto es que murieron tanto estudiantes como soldados; muy a propósito esa marcha se convocó en Tlatelolco, donde los soldados fueron recibidos por francotiradores parapetados en varios edificios del lugar. Ese día terminaron las protestas. Díaz Ordaz dió la cara al pueblo, se hizo personalmente responsable de la tragedia, no le echó la culpa a nadie. Después,  los izquierdistas estigmatizaron a uno de los mejores presidentes que ha tenido México. El primero que le dió una cuchillada por la espalda, fue su infame sucesor, Echeverría, izquierdista ladrón, destructor y megalómano que con su populismo arruinó económicamente al país.Colima pueblo noble, estamos siendo damnificados por la ineficiencia del gobierno; tanto del federal como el del Estado. La ineficacia nacional de López Obrador, que por su necedad y ceguera no quiere rectificar su pésima estrategia de abrazos no balazos. Metafóricamente los criminales son víboras de cascabel ponzoñosas, malignas y de sangre fría; que no se deben acariciar, mucho menos abrazar porque te muerde. En más de tres años que lleva la administración obradorista, vamos de mal en peor; su método pacifista de monje tibetano, no funciona.Por otro lado Indira, jefa del Estado, es la que nos tiene que rendir cuentas a los colimotes. Ella es de primera mano, la directamente responsable de la seguridad pública, es la que tiene que darnos la cara; no con su clásica verborrea de palabras maquilladas y engañosas que se le da con mucha habilidad, sino dando con energía y haciendo a un lado sus miedos un manotazo en la mesa de mando y exigir resultados a sus achichincles.Los dichos populares reflejan sabiduría del pueblo. “Al tomar la sopa, se sabe el que come bien”. A Indira en la primera crisis, se le chorreó la blusa. Ser ineficiente también es corrupción. Sí Indira no puede con el paquete que renuncie, que se vaya por falta de autoridad. Díaz Ordaz mandó destituir a un gobernador explicando al Congreso de la Unión lo siguiente: el gobernador ha mostrado falta de autoridad y este Estado de la República está descontrolado, no existe orden. Y lo quitó.Colima es el tercer Estado más inseguro de todo México, sólo por detrás de Zacatecas y Baja California. En poco más de 100 días que tomó el cargo, no se nota la marca de su gobierno. ¿será porque también quería el puesto como trofeo, sin importar la seguridad ciudadana? O quizá será que sus temores la tienen con susto, en un rincón, azorrillada!