Una lépera costumbre

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Heriberto Murrieta

La FIFA está analizando la posibilidad de imponer alguna sanción a la Federación Mexicana de Futbol, debido a la palabra que los aficionados mexicanos le gritan al portero de la selección contraria en el saque de meta, por considerar que se trata de una expresión homofóbica y discriminatoria.

Según la Real Academia de la Lengua Española, puto es aquel que tiene concúbito con una persona de su mismo sexo. En México también significa miedoso.

En principio, ese grito no parece llevar la intención concreta de insultar a un deportista en particular (se lanza al parejo a todos los arqueros contrarios), pero dado el significado de la palabra, acaba por ser un insulto dentro de un Mundial donde se ha recalcado el rechazo a la discriminación en distintas campañas que aparecen a todas horas en la televisión.

Buscando que ese grito no se escuche en TV, Univisión baja el volumen en el momento del despeje, y por su parte, ESPN en inglés hará lo propio el próximo lunes en el partido entre México y Croacia en la Arena Pernambuco de la ciudad costera de Recife. Al hacer esto, ambas televisoras están fijando tácitamente una postura y un rechazo a la discriminación.

Aficionados mexicanos entrevistados en Recife se mostraron sorprendidos ante un posible castigo.

«Ese grito es toda una tradición», «Es una ocurrencia, una mexicanada», «Es una palabra muy (sic) célebre», fueron algunas de las respuestas simplistas de los seguidores del Tri.

Yo diría que más que una tradición es una costumbre, una lépera costumbre, y no todas las ocurrencias son inteligentes. A alguien se le ocurrió gritarle ‘puto’ al arquero del equipo contrario. A muchos les pareció gracioso y empezaron a repetirlo como autómatas.

Héctor González Iñárritu, director de las Selecciones Nacionales, habló de hacer un estudio, pero más que entrar en esas profundidades que pueden llevar mucho tiempo, ¿por qué no hacerles a los aficionados una amable invitación para dejar de gritar esa palabra?

Digo invitación y no ordenanza, para que sea bien recibida, evitando que parezca una imposición y propiciando que se haga conciencia. Un mensaje del presidente de la Federación o un desplegado en los diarios o unos volantes en el estadio de Recife podrían servir para concientizar a los entusiastas aficionados que han venido hasta Brasil para a apoyar con todo a la Selección.