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En México, la venta de animales víctimas del tráfico, también conocido como extracción de la naturaleza, sigue preocupando a activistas y rebasando los esfuerzos de las autoridades y personas que trabajan para preservar la fauna en sus ecosistemas.
Esta investigación descubrió que la demanda nacional sigue haciendo de este delito un fructífero negocio para los traficantes, muchos de ellos ligados al crimen organizado, además de que es fácil navegar por un sistema regulatorio con huecos legales que incluye castigos mínimos para los criminales.
Expertos describieron un sinfín de repercusiones ecológicas a causa de la extracción de vida salvaje, pero ninguno pudo aclarar el factor psicológico que orilla a las personas a creer que se puede mantener una especie exótica enjaulada. Algunos citan una afinidad con el poder y el estatus social, mientras que otros aseguran que probablemente existe un vacío emocional en aquellos que logran “adueñarse” de algo tan precioso y único como un ser vivo en peligro de extinción.
Así como los mercados de animales exóticos, este reportaje es una ventanilla a una problemática más grande que va desde el robo de aves, como loros y pericos, los animales más traficados, hasta la reproducción sin ética de grandes felinos, cuya crianza en México, según un experto, está alcanzando a la de perros y gatos.
La ventanilla del tráfico
Se trata de los mercados de Garibaldi, en la alcaldía Cuauhtémoc; Emiliano Zapata y La Raza, en la Gustavo A. Madero, y Sonora y Mixhuca, en la Venustiano Carranza.
Esta práctica no sólo viola varios artículos de la Ley General de Vida Silvestre, sino que también desobedece la Ley de Protección y Bienestar de los Animales de la Ciudad de México, la cual claramente estipula que está prohibido “vender animales vivos en mercados públicos” y que otorga a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) atribuciones para llevar a cabo operativos.
“Es increíble que en estos mercados se vea temas de venta de animales en pública, que es ilegal, temas de santería, que también es ilegal, o simplemente la venta de fauna silvestre que no viene de legal procedencia, no tienen los documentos que lo acrediten”, dijo a Excélsior la abogada y vocera de la Confederación por los Derechos de los Animales, Sofía Morín.
Con la ayuda de activistas, Excélsior pudo documentar en estos sitios una variedad de especímenes que van desde ganado y aves de granja hasta reptiles –camaleones, iguanas, cocodrilos y tortugas de caparazón blando–; los nativos ajolotes; aves rapaces, también conocidos como aves de presa, y psitácidos, que incluye la familia de las guacamayas, loros y pericos.
Esta última categoría de especies no solo se encuentran bajo la categoría más alta de riesgo de la norma de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), sino que se consideran entre los animales más traficados del país, y su venta, compra e incluso tenencia está completamente prohibida bajo la Ley General de Vida Silvestre.
“Lo que sí le metieron una restricción completa fue al loro nacional, ese sí ya no lo puedes tener de ninguna manera. Pero sí, muchos me preguntan por el loro nacional”, dijo un comerciante “legal” de animales que prefirió guardar el anonimato.
Los animales documentados viven en condiciones de maltrato, en espacios pequeños como jaulas y contenedores de plástico e incluso atados, pero hay casos más extremos. En el Mercado Sonora, Excélsior consiguió evidencia de cómo unos locatarios aplicaban peróxido a un perico para hacerlo parecer más exótico.
Por esta razón, la organización la asociación FRECDA interpuso desde 2018 acciones legales contra esta práctica en mercados como el de Sonora. Supuestamente ganaron una sentencia, pero acusan que sus denuncias han sido archivadas.
Desde 2018 Fundación FRECDA ha emprendido acciones legales contra el maltrato animal en la venta (ilegal) de animales en el mercado Sonora, resultado de ello se han clausurado dos locales y actualmente hay cuatro con suspensión provisional, sin embargo las denuncias penales… pic.twitter.com/J8vuVngF0A
— FRECDA (@Frecda) November 27, 2024
“Ya se ganó hace poco una sentencia, por parte de una asociación que se llama Frecda, y ya le dio la orden a la Venustiano Carranza para que se prohiba la venta de animales. Sin embargo no ha sucedido. Y que por primera vez en la historia de la Ciudad de México las autoridades actúen contra estos mercados”, dijo la abogada Sofía Morín.
En el Mercado Sonora, Excélsior consiguió evidencia de cómo unos locatarios aplicaban peróxido a un perico para hacerlo parecer más exótico. “Ya se ganó hace poco una sentencia, por parte de una asociación que se llama Frecda, y ya le dio la orden a la Venustiano Carranza para que se prohíba la venta de animales. Sin embargo no ha sucedido”, dijo la abogada Sofía Morín.
Con o sin papeles
El comercio de animales en estos sitios ocurre gracias a los famosos “permisos”, que supuestamente son avalados por la Semarnat y garantizan la “legalidad” de las ventas de ciertas especies, aunque en estos sitios es fácil regatear el precio con el clásico “¿con o sin papeles?”
El marco jurídico actual, donde predomina la Ley General de Vida Silvestre, se permite su venta de gran parte de los animales exóticos –excluyendo las más protegidas como los psitácidos– siempre y cuando se cumplan requisitos como registros que comprueben su legal procedencia y algún permiso de la Unidad de Vida Salvaje de la Semarnat para tenerlos bajo custodia o posesión, como es el caso de las aves rapaces.

