TONALTEPETL

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Por: Gustavo L. Solórzano

A cincuenta años de distancia, la historia sigue repitiéndose.

Algunos niños que son maltratados, suelen establecer un cierto vínculo de simpatía con su agresor. Así lo señala en sus investigaciones psicoanalíticas infantiles Anna Freud, hija de Sigmund. Freud, el famoso psicoanalista que a más de cien años de sus postulados sigue más vigente que nunca. La parte difícil de creer para muchos estudiosos, es que la víctima desarrolla sentimientos positivos hacia la persona que la mantiene cautiva o abusa de ella. La víctima desarrolla sentimientos negativos hacia la policía, las figuras de autoridad, o cualquier persona que podría estar tratando de ayudarles a alejarla de su captor.

Lo anterior, ha sido causa de múltiples investigaciones y bueno, hoy se ha identificado un síndrome que se considera también como estrés postraumático, de acuerdo a la versión de algunos estudiosos. Resulta que el 23 de agosto de 1973, Jan-Erik “Janne” Olsson intentó asaltar un Banco de Crédito de Estocolmo, Suecia. Tras verse acorralado tomó de rehenes a cuatro empleados del banco, tres mujeres y un hombre. Aquí viene lo interesante del asunto, a pesar de las amenazas contra su vida, incluso cuando fueron obligados a ponerse de pie con sogas alrededor de sus cuellos, los rehenes terminaron protegiendo al captor para evitar la intervención policial.

Dentro de las investigaciones sobre el tema, Nils Bejerot, psiquiatra y docente del área de medicina social, afirma que el síndrome de Estocolmo se presenta principalmente en personas que han sido abusadas. Violencia familiar, secuestro, cuestiones religiosas o políticas, prisioneros, etc. Lo anterior se convierte en una lealtad del abusado al abusador, niños, empleadas domésticas, militares, empleados administrativos, puede darse pues, en todo circunstancia en donde interviene un vínculo violento-afectivo. Complemento, es un mecanismo de supervivencia que se crea en la persona víctima de maltrato para convivir con la repetida violencia que su agresor ejerce sobre ella.

De lo anterior se deriva que el síndrome se usa para señalar no solamente situaciones que tengan que ver con secuestro, sino que también con aquellas cuestiones domésticas, administrativas, sociales, políticas, y obviamente lo relativo a violencia de género, en donde intervengan los aspectos o rasgos que señalo. Traducido al mexicano, es “si no me pega no me quiere”.

Naturalmente con el termino domestico no me refiero de manera exclusiva al hogar, sino a la relación que existe entre dos o más personas desde lo afectivo. Ojo con esta parte, para evitar confusiones.

Un ejemplo: Jaime es un trabajador que realiza actividades administrativas, gana poco pero le es suficiente para cubrir sus necesidades básicas. Su jefe es tirano con cara de amable, y convenencieramente le hace sentirse importante e indispensable al interior de su equipo de trabajo. Aun cuando su jefe gana veinte veces más que él, y no le apoya con horas extras, ni incentivos, por el exceso de trabajo a deshoras, Jaime piensa que la oficina sin él, no sería igual y se esfuerza en ser mejor.

Concluyo, así de esta forma la persona afectada piensa que, si se relaciona o simpatiza con el abusado, los posibles castigos o daños que pudiera sufrir serán menores y podrá obtener algún tipo de beneficio. La mente crea una manera de sobrevivir y resistir para permanecer a salvo.

 

ABUELITAS:

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