Por: Gustavo L. Solórzano
¿Cuántas veces hemos escuchado o leído sobre el niño herido o lastimado? Seguramente muchas, el tema se refiere a los momentos vividos durante nuestra infancia que marcaron nuestra vida. Circunstancias críticas que dejaron huella y que en la vida adulta pueden presentarse como reacciones exageradas, como perder los estribos o momentos en los que la tristeza supera a la alegría ante situaciones sin importancia, incluso llegando al grado de ahogarse en un vaso de agua, sin conseguir hallar la salida o una solución. Esas son algunas manifestaciones que tienen que ver con el Niño Herido y que de no ser atendidas, sin duda se convierten en un verdadero problema, lo peor sin saber cuál es su origen.
Algunos autores o terapeutas se atreven a decir que dentro de la mayoría de seres humanos hay un niño herido proveniente sin duda, de los primeros años de vida, en donde ocurrió algo llamado “evento interruptor” a través del cual se hizo una determinación de vida que nos ha manejado hasta ahora. Sugiriendo algunas opciones de corte profesional como alternativa para el equilibrio de la salud emocional, mismas que menciono sin que por ello avale o desautorice la sugerencia, sin embargo son ampliamente reconocidas: la Psicoterapia Gestalt y el Kundalini Yoga. Ahora bien, ¿cómo pasó? Durante nuestra niñez vivimos lo que se llama la “continuidad cómoda” es decir éramos niños, provistos de todo lo necesario para nuestra sobrevivencia, hasta que un día ocurrió algo que marcó nuestra vida, (emociones dolorosas como tristeza, enojo y/o miedo) que fue un parte aguas, un antes y un después, a esto se le llama “evento interruptor”.
La siguiente pregunta es ¿cómo le hago para resolver, para sanar a mi niño lastimado? Acudir con un profesional en el área de la conducta humana, nos permitirá encontrar la, o las posibles causas y en consecuencia a encontrar la sanación. Esta es la parte más importante sin duda, la sanación es posible, solo se necesita tomar conciencia de las carencias y con ello, una decisión que sea favorable. La principal solución es “apreciarnos a nosotros mismos”, es decir, “que la parte adulta abrace a ese “niño interior herido” que está representado por aquella parte que “no ha crecido o se ha quedado rezagada por falta de amor o comprensión”, destaca la psicóloga Victoria Cadarsodo, autora del nuevo libro “Abraza a tu niño interior”.
ABUELITAS:
Fue maestro de Inglés en diferentes secundarias y supo ganarse no solo el respeto sino el afecto de quienes le tratamos. Wenceslao Olea Orozco, mejor conocido como Lalo Olea, ha cumplido su ciclo en este plano. Expreso a su familia mis condolencias y sincero deseo de que superen su ausencia física. Es cuánto.

