Por: Gustavo López Solórzano
“El reloj del cambio climático sigue corriendo”, Ban Ki-Moon, Secretario general de la ONU.
Muchas personas se vuelven adictas a las carnes de animales, especialmente de cerdo o res y sus derivados, incluso existe una falsa creencia de que “si no como carne siento que no comí”. Lo anterior motiva a las personas que tienen esta forma de pensar, al consumo indiscriminado de carne y con ello a los riesgos que puede generar, no tanto por el colesterol, sino más bien por el tipo de alimentación que reciben las reses y los cerdos para crecer rápido y tener un peso adecuado que repercuta en buenas ganancias. Mención aparte merece precisamente el colesterol, pues el profesor adjunto de bioquímica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville (Tennessee) George Mann, señala tajantemente que “La idea sobre el colesterol y las enfermedades cardíacas es el mayor fraude de la historia de la medicina”. ¿Qué opina amable lector?
Resulta que el colesterol es esencial para el organismo, sin él no se podría fabricar hormonas sexuales, como la testosterona y estrógenos, ni las sales biliares fundamentales para la digestión de las grasas, ni se podría fabricar vitamina D, tan solo por señalar alguno sencillos ejemplos. Aquí cabe añadir que gran parte del colesterol se encuentra en el cerebro y forma parte de la mielina, que compone las uniones entre las neuronas y son imprescindibles para la transmisión de los impulsos nerviosos. Por favor tome nota de lo que escribo a continuación, resulta que el colesterol no se encuentra en el reino vegetal, así que nuestros ancestros que se alimentaban en un principio única y exclusivamente de raíces, hojas y frutas, desarrollaron la capacidad de fabricar su propio colesterol, el cual no ingerían a través de la dieta. Por lo tanto, debido a esta herencia genética tenemos la capacidad de fabricar colesterol a partir de las grasas y lo que es más peligroso, de los azúcares que con tanta felicidad ingerimos a todas horas, ¿qué le parece?
Como suele suceder en muchos otros temas en donde los intereses económicos están de por medio, el asunto del colesterol como un riesgo para la salud se convirtió en un jugoso negocio que perdura hasta nuestros días. Allá por los años cincuenta, Ancel Keys, publicó un estudio que se llamaba El estudio de los siete países, de ahí nació la colesterofobia, pues se culpaba a la ingesta de grasas de los ataques al corazón. Finalmente este estudio resultó ser un fraude, ya que numerosos países que tenían un alto consumo de grasas también tenían índices muy bajos de ataques cardíacos. Sin embargo el daño estaba hecho y hoy seguimos culpando al colesterol-grasa, de tantas muertes. Resultado, hoy se fabrican productos bajos en grasa, (evítelos) que en realidad son carbohidratos procesados, aceites vegetales y grasas trans, que son mucho más perjudiciales para el corazón, que las grasas naturales.
Recuerde, seamos moderados y comamos lo natural, la buena alimentación es la mejor medicina.
ABUELITAS:
La Secretaría de Educación se suma a la noble causa que realiza el Patronato del Centro Estatal de Cancerología. Así lo ha señalado su titular al afirmar que se invitará a todo el sector educativo para que participe con esta causa humanitaria. Sin duda el magisterio responderá una vez más de forma amorosa a este llamado en el que todos como sociedad, estamos comprometidos. Ya huele a navidad, Jesús es el motivo. Es cuánto.

