TONALTEPETL

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Por: Gustavo López Solórzano

Esa deslealtad de los ayudantes de confianza es una de las cosas más desalentadoras que le puede suceder a un artista intérprete o ejecutantes. Erik Weisz, conocido como Harry Houdini, ilusionista y escapista húngaro de origen judío.

La alimentación que recibimos de niños siempre fue con el mejor sabor del mundo que cada persona puede disfrutar, el sabor de mamá. Pienso que la sana preocupación de toda madre seguramente es esa, que sus hijos tengan alimento, ropa y sobre todo, salud. A nosotros gracias a Dios jamás nos faltó nada, modestamente tuvimos todo lo necesario para seguir nuestro camino y así crecimos felices. Un día mi hermano mayor llevó a casa unos huevos de quelonio, los preparó orgulloso, limón de Tecomán, sal de Cuyutlán y salsa endiablada, la del señor Palencia, un vecino al que muchos jóvenes le pelaban, bueno le ayudaban pelando chiles para apoyar la economía de sus hogares y desde luego, para que se elaborara la deliciosa salsa “La Fama”.

Por aquel entonces la bendita ignorancia permitía el libre consumo y venta de huevos de caguama; seguramente había muchas, las personas desconocían el daño que causaban o tal vez no querían verlo. Era común que por las tardes pasaran ofreciéndolos a grito abierto al igual que las iguanas ya peladas, eran buenas para el dolor de muelas, precursora de la pastilla azul. Así era el Colima de ayer, una ciudad con olor a pueblo, con sus calles limpias y empedradas, de gente sencilla y despreocupada que consumía lo que la tierra y sus animales le daba. En tiempos de lluvia era común que todas las tardes cayera un aguacero sabroso, con pocos rayos, sin ventarrones ni sus consecuencias; una ciudad llena árboles benefactores que por doquier regalaban su sombra, su fruto, su frescura y de gente amable que amanecía barriendo el frente de sus domicilios o se sentaba por las tardes en las afueras de su casa para disfrutar del viento, mientras se comía unos cacahuates doraditos de los que vendían por la Filomeno Medina.

Si, ese Colima me tocó vivir y claro que lo añoro; recuerdo a Don José Arreola, que en su moto carro y con casco militar salía a repartir el agua de coco embotellada que con tanto esmero el, su esposa y ayudantes elaboraban. Como olvidar a Don Lauro Cano, y sus rodajas, tornillos, fierros especiales y alacranes, hombre alto, ojo azul y cabello que hacía honor a su apellido. También recuerdo a Martita, una noble dama que tenía una zapatería cerca de mi domicilio, con el tiempo descubrí su gran secreto, se llamaba Heliodora. Traigo a mi memoria a Don José Sierra, dueño del 7 Mares en Cuyutlán, ahí donde las tortugas también llegan a desovar y bueno, el caso es que hoy “venderlo, comprarlo o destruirlo, está prohibido”, gracias a ello la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, con el apoyo de la Secretaría de Marina-Armada de México, rescató de las playas de Manzanillo 5 nidadas con un total de 434 huevos de tortuga golfina. Hoy la Norma Oficial Mexicana tiene en su lista a los quelonios con el número -059-SEMARNAT-2010 considerados en peligro de extinción. La PROFEPA informa que de uno a nueve años de prisión y el equivalente de trescientos a tres mil días multa, le corresponde a quien de manera ilícita capture, dañe o prive de la vida a algún ejemplar de tortuga o mamífero marino, recolecte o almacene de cualquier forma sus productos o subproductos.

ABUELITAS:

Cumpliendo con lo establecido en el Plan Municipal de Desarrollo, el ayuntamiento capitalino puso en marcha la pavimentación de la Avenida Colima en la colonia Oriental, una obra que se atiende gracias a la palabra comprometida del Prof. Federico Rangel Lozano y con la participación de los colonos del lugar. La obra comprende un tramo de 1.2 kilómetros y beneficia parte de la calle Francisco Hernández Espinoza. Se trabaja en equipo señaló el alcalde, bien por eso, pues se reconoce a la ciudadanía y se avanza de una mejor manera. Sin duda alguna nuestra ciudad sigue recibiendo más y mejores resultados. Es cuánto.