EL TURNO ES PARA LA FISCALÍA
Por: Carlos Orozco Galeana
Cualquier persona que leyó los resolutivos del TEPJF se preguntará el por qué no se consideró con mayor énfasis la presentación de pruebas falsas por el Pan al sorprender con ellas primeramente al IEE, al Tribunal estatal y al TRIFE. Me parece que si se toma en cuenta tal circunstancia, el candidato panista Jorge Luis Preciado, podría ser inhabilitado en cualquier momento porque está sujeto a investigación.
El PRI, al presentar una denuncia de hechos ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales de la PGR para que se deslinden responsabilidades y se establezcan las sanciones que correspondan tanto al ex secretario de Desarrollo Social de Colima, Rigoberto Salazar, como a Jorge Luis Preciado, derivadas de la anulación del proceso para elegir gobernador, está demandando justicia ante comportamientos presuntamente ilegales. Aquí, Jorge Luis se la ha pasado tergiversando, bromeando e frente a los medios Ha dicho: “Ya llevo 80 demandas y para diciembre tendré 100”.
El secretario Jurídico y de Transparencia del CEN del PRI, Gerardo Herrera Zavala, dijo que la denuncia tiene como fundamento los resolutivos cuarto y quinto de la sentencia emitida por el Trife, que resolvió dar vista a la FEPADE “para que se investigue a quien resulte responsable por la posible utilización indebida de los listados nominales aportados ante autoridades jurisdiccionales”.
“Está comprobado que quien presentó documentos falsos y mintió a la autoridad electoral fue el candidato del PAN, Jorge Luis Preciado, por lo que el PRI considera que debe ser sancionado penalmente. Una persona que viola la ley de manera deliberada para beneficiar sus intereses personales y engañó y defraudó a la autoridad para obtener un fallo favorable carece de calidad moral para buscar el voto de los ciudadanos”.
La Fiscalía tiene un compromiso con la justicia, sin duda. Veremos si actúa conforme a la ley o condesciende con la cúpula del Pan que ante sus derrotas luego quiere que se anulen elecciones. Los mexicanos, y los colimenses en particular, estamos pendientes de su proceder para saber si hay esperanza de que nuestras instituciones actúen legalmente, sin presiones vergonzantes que vulneren la legalidad electoral.
Estamos claramente frente a escenarios que no podemos anticipar. Lo importante: que se aplique la ley con todas sus consecuencias y que se respete la voluntad ciudadana. La Fiscalía tiene la palabra. Tiene la palabra para poner las cosas en su lugar, ya sea resolviendo sobre la responsabilidad de Preciado, inhabilitándolo, ya sea ordenando la sustitución de candidato “para lo cual tendría que hacerse otras impresiones de boletas y propaganda, o en su caso ordenar la celebración de otra elección extraordinaria en el hipotético caso de que Jorge Luis ganara la elección y fuera encontrado culpable, no pudiendo en esta circunstancia ejercer el cargo”.
Este es el análisis que el tricolor hace a estas alturas frente a la posibilidad de que surjan otros escenarios. El domingo pasado, su presidente nacional Manlio Fabio Beltrones refirió en Colima que su partido volverá a ganar al PAN “aunque hagan trampa”, y adelantó que su partido castigará a quienes hayan usado recursos públicos o hayan hecho uso de su función pública para promover el voto. Por su parte, el candidato Nacho Peralta fue más lejos y habló de que como gobernador ordenará una investigación exhaustiva sobre las finanzas estatales y que se castigará a cualquier funcionario que haya caído en corrupción.
Esta última es una acción que, ciertamente, están esperando los colimenses en general: Que haya ese compromiso concreto, ineludible, y que se cumpla, de que no se saldrán con la suya los que hayan traicionado las instituciones con sus hechos ilícitos. Nacho Peralta tendría que insistir en este punto durante su campaña para que llegue al priísmo y a la sociedad en general su convicción justiciera.
La Fiscalía electoral (FEPADE) está en la disyuntiva de hacer historia “bajando del caballo” a un consuetudinario infractor de la ley, o de hacer el ridículo incumpliendo sus deberes.

