TAREA PÚBLICA

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AGUSTÍN LARA, EL BUEN GESTOR

Por: Carlos Orozco Galeana

Ante los casos de chikungunya (disminuidos las última semanas) y dengue en Colima, aparte de la campaña intensa en medios impresos y electrónicos que hace  la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado, se  promueve la creación de la llamada “Ley mosquito” para aplicar multas a las personas que no mantengan limpias y libres de criaderos sus casas y lotes baldíos, aunque esta acción ya se ejecuta con la colaboración de ayuntamientos. Ante la resistencia de numerosos particulares a cooperar en este tema, el Congreso local ha de interesarse en que esa ley se promulgue  y se ejerza para el bien común. Hay una oportunidad valiosa ante esta pandemia.

El secretario del ramo, Agustín Lara Esqueda, dijo que la propuesta se expuso ante  diputados en el Legislativo y en algunos cabildos, a los que se les ha solicitado revisar y actualizar sus reglamentos para favorecer el saneamiento básico de lotes baldíos y áreas públicas de uso común, o para armonizarlos con una estrategia integral de combate contra la enfermedad. No hay datos sobre cómo se ha avanzado esta propuesta en el Legislativo.

Un número considerable de colimenses ha contraído la enfermedad las últimas semanas;  en los  centros de trabajo  se multiplican las ausencias porque hasta familias completas padecen actualmente la picadura del mosco maldito. Lo peligroso es que, tratándose del mal del dengue, haya personas que por desinterés o falta de información pueden  agravarse y hasta fallecer en un descuido.

No atenderse pronto ante los primeros síntomas del mal puede resultar fatal si  la gente, por ignorancia o desidia, no acude a los centros hospitalarios o se medica por sí sola. Si hay personas abandonadas, aquellas por las que nadie se preocupa, entonces  puede haber consecuencias más graves para muchos.

Hasta la primera semana de agosto, la SS de Colima registró mil 269 casos positivos de chikungunya en la entidad, por lo que se tiene una proyección de que termine 2015 con por lo menos 4 mil 500 casos, lo que ubica al estado en el lugar seis en el país.

El gobernador Mario Anguiano Moreno, puntualizó que la percepción social es que los casos son más de los que hay en virtud de que no hay centro de trabajo, privado o público, donde no haya personas infectadas. No han  faltado los “memes” y los comentarios chuscos de quienes lograron la meta en su hogar: la de ser infectados todos los miembros que allí viven. MAM aceptó que faltó coordinación en el sector salud para hacer un frente común a la epidemia causada por el dengue, aunque admitió que la población tendría que participar más en lo que ya se ha hecho hasta hoy. Reveló  que hay mucho paracetamol, un medicamento que atenúa las dolencias de los pacientes.

Ante este panorama, la SS anunció que se hacen nebulizaciones en 16 mil 616 hectáreas cuatro veces por semana, principalmente en áreas cerriles de difícil acceso y se  efectúa control larvario en 213 mil casas, rociado en 18 mil 500 viviendas, y se promueve en los 10 municipios la participación social para el saneamiento básico.

Salta a la vista la intensidad de SS, que está teniendo un reto muy difícil. Por eso llama a la corresponsabilidad social. El mosquito transmisor ha resultado incontrolable en varias regiones del país y en Colima no solo por las condiciones geográficas o ambientales, sino por ausencia de una cultura de cuidado de la salud que las autoridades no pueden inyectarle a la gente.  Hay que ver nada más en el medio rural cómo, después de una lluvia fuerte, persisten encharcamientos por varios días que provocan fácilmente la multiplicación del mal.

Mientras no haya conciencia de los daños que  ocasiona a  la salud la forma  despistada de vivir de muchas comunidades, surgirán más enfermedades. El dengue,  el chikungunya, llegaron para quedarse,  y entonces hay que prepararnos ya para enfrentar luego el sika para los siguientes meses, enfermedad que apareció desde el 2015 en Brasil en seis regiones.  Conviene que las autoridades sanitarias, los diputados locales que inician funciones hoy y la sociedad civil organizada permanezcan unidas  en una sola voluntad para proteger a la población. El Secretario Agustín Lara así lo entiende y por ello ha desplegado las últimas semanas,  con una firmeza y una gestoría del más alto nivel, un gran esfuerzo entre instituciones para que en conjunto se haga frente con éxito a  estas enfermedades.  Falta la parte de nosotros, los ciudadanos.

Si, falta lo que podamos hacer cada uno en nuestra casa o  entorno cercano. Cooperemos, juntos podemos anular la progresión de los efectos de estas enfermedades y corresponder como se debe a los esfuerzos institucionales.