RESPETO A LA VOLUNTAD CIUDADANA
Por: Carlos Orozco Galeana
Como ciudadano y comunicador que he sido por muchos años me nace agradecer la participación de todos los ciudadanos en el proceso electoral de Colima. Fueron varios meses de esfuerzos institucionales y de personas seleccionadas en forma plural que fraguaron una elección ejemplar con resultados espectaculares y convincentes, y de la expresión de la voluntad ciudadana. El juicio de las autoridades electorales debe respetarse.
Felicidades a los ganadores, gocen su triunfo pero pasada su euforia reflexionen en que han adquirido una responsabilidad inmensa: satisfacer las expectativas que generaron a través de discursos y propuestas; han de darse cuenta que existe una sociedad más pensante, crítica y exigente que no se va a quedar conforme ante los incumplimientos. Colima vive una realidad distinta, el poder se repartió como quiso la mayoría.
Gracias a todos los que confiaron en que el sufragio es un símbolo de transformación. Ha llegado a Colima un cambio histórico pues el PRI jamás había perdido la mayoría en el Congreso ni los cuatro principales municipios. Salvo el de Colima, los tres restantes los ganó el Pan con claridad. Simpatizantes del PRI no votaron como hace seis años, o prefirieron la oferta de otros partidos. Le conviene recomponerse.
A nivel gubernatura, ganó con reducido margen Ignacio Peralta, pero ganó según datos preliminares del PREP, y en la democracia se gana o se pierde por un voto. Opositores se preguntan cómo ganando el Pan mayoría de ayuntamientos y diputaciones locales no ganó la gubernatura; la respuesta es sencilla: los ciudadanos votaron diferenciadamente, como lo han venido haciendo. Al interior de las familias así se vota hoy: los padres por unos candidatos, y los hijos y demás parientes por otro, libremente. Hay una cultura de respeto y madurez. Pienso que los ciudadanos que votaron por el Pan le regatearon su voto a Jorge Luis Preciado porque no los convenció y prefirieron a Ignacio Peralta. Así de simple. A ver, otra pregunta: ¿por qué Indira Vizcaíno sacó miles de votos más que la candidata a gobernadora de su partido, Marta Zepeda?
No nos hagamos bolas. Jorge Luis hizo una campaña agresiva (y efectiva) y muy costosa (es un misterio de dónde sacó tanto dinero para contratar a cientos ¿o miles? de personas, a las que ofreció empleo si ganaba), sin propuestas serias, enmascarado. Más adelante, a la hora de las aclaraciones, se negó a presentar las 63 actas faltantes de contar. Los datos hechos públicos hasta hoy, muestran que la mayoría prefirió a Ignacio Peralta por lo que es: un colimense íntegro, preparado, experimentado, maduro, con valores y con una trayectoria de servicios intachable. Ha de defenderse y hacerse respetar la voluntad de la mayoría expresada en las urnas con la aplicación de la ley.
Acción Nacional hizo una campaña muy sucia, difamatoria. El gobernador Mario Anguiano ha de ejercer su derecho a que le restituyan el honor mancillado y demandar al grito de ya ( no solo anunciarlo, sino hacerlo) a los que lo presentaron mañosamente como un gobernador ligado al narcotráfico para debilitar al PRI con una difusión masiva como jamás se había visto y que dañó de rebote a JIPS. Hasta al Tibet llegó esa mala fama. Y sobre todo, debe investigarse también a quienes sustrajeron documentos oficiales del gobierno para usarlos contra su administración y su partido. Mario está en su derecho de exigir justicia puesto que los resultados del polígrafo no tienen validez científica.
Hace bien Ignacio Peralta en publicar los resultados de las actas faltantes y en hacer cualquier trámite que valide y reafirme su triunfo. Por su parte, Jorge Luis, quien a falta de datos que respalden su protesta se escabulle y llama a la gente a tomar la calle, desprecia al IEE Y se revela cuan chanchullero es. Pero, como dijo el vocero de la campaña Rogelio Rueda, quien aporta todos los días la profundidad en sus explicaciones: el PRI defenderá su triunfo y no valdrán ni miles de marchas para trastocar la voluntad popular. Felipe Calderón ganó con una diferencia del 0.58% (15,284 000 mil votos, 35.89%) sobre Andrés Manuel López Obrador, que obtuvo el 35.31 por ciento (14, 756,350), y el PAN brincó de gusto entonces. Se gana o se pierde por un voto. Esto pasa en la democracia. ¿A poco no?

