TAREA POLÍTICA

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CAMBIO DE COLOR

Por: José Luís Santana Ochoa

Los estrategas priistas  han decidido dejar en el armario las casacas coloradas que las muy radicales y agresivas huestes mexiquenses pusieron de moda hace algunos años, y en su lugar usar las verdes que identifican al partido del Tucán. El cambio de colores tiene el propósito de evitar hasta donde les sea posible el voto de castigo al PRI del presidente Peña que no las trae todas consigue ante los mexicanos encorajinados por todos los males de Micaela que  intuye le vienen encima por un liderazgo nacional que deja mucho que desear. El predominio de camisas y blusas verde ecologista en los eventos del candidato de la alianza PRI-PVEM-PANAL a la gubernatura del estado, José Ignacio Peralta Sánchez, es claro ejemplo de ello, no se diga en los gigantescos espectaculares.

Lo que sucede en Colima con la maquinación orquestada por Nabor Ochoa López para convertirse en el político más fuerte e influyente en el próximo sexenio estatal amparado con las siglas y colores del Partido Verde Ecologista de México, es fiel reflejo del desplazamiento que a nivel nacional están haciendo del PRI que va a la baja, por el partido con el emblema del tucán, tal como queda acreditado por el enorme gasto propagandístico hecho por éste con la complacencia del Revolucionario Institucional, y que le ha redituado en un significativo crecimiento en las preferencias electorales en todo el país, mismo que ha llegado a su tope para empezar a caer por los abusos y la corrupción de su dirigente nacional Arturo Escobar y Vega, no se diga de los del niño verde Jorge Emilio Martínez González.

El éxito logrado hasta ahora por Nabor Ochoa López, dueño de la franquicia verde ecologista en el estado, con  sus candidatos a presidentes municipales , Ernesto Márquez Guerrero, Armería; Esmeralda Cárdenas Sánchez, Colima; Audel Mendoza Virgen, Ixtlahuacán; y Horacio Mancilla González, Minatitlán, que lucen ganadores, y el desgaste de la vestimenta tricolor, lo está llevando seriamente a decidir el cambio de chaqueta de su candidato a presidente municipal de Manzanillo, Francisco Zepeda González, de la tricolor priista a la verde del ecologista, movimiento que les permitiría estar en sintonía con el alcalde porteño con licencia, Virgilio Mendosa Amezcua, y al mismo tiempo alejarse de los colores y de las siglas de un partido, el Revolucionario Institucional, al que a nivel nacional sus estrategas, de cara al 2018,  lo están desplazando por el PVEM.

El alineamiento de la candidatura de Pico con la plurinominal  a diputado federal de Virgilio, les facilitaría atraer hacia el primero a los votantes panistas reacios a sufragar por el PRI, misma estrategia que el coordinador de la campaña peraltista en el Segundo Distrito Electoral Federal, el hijo de Doña Nico, está aplicando en los municipios de Armería, Colima, Ixtlahuacán y Minatitlán. En medio del malabarismo naborista están  los priistas-priistas porteños, los auténticos, que ya no saben si van o si vienen, si apenas los llevan a si ya los traen de regreso en la famosa carretilla. Ajenos a las decisiones cupulares y completamente marginados de las oportunidades de ser y figurar, sólo tienen su voto para expresar su real sentir en las urnas el domingo 7 de junio de 2015.

EL ACABO

Si Movimiento Ciudadano, MC, como pregonan sus dueños liderados por el ex gobernador prisita de Veracruz, Dante Delgado Ranauro, y el tapatío Enrique Alfaro Ramírez, no es un partido político, aunque puntualmente reciba del INE las prerrogativas correspondientes, entonces ¿qué es? ¿Asociación religiosa? club deportivo, social o cultural ?