PUNTO SOCIOLÓGICO

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A DOS MESES DEL FIN

Por: Daniel Miranda Medrano

Chikungunya (¿cuántos casos habrá en realidad en Colima?) Falta de pago de pensiones a adultos mayores y decesos preocupantes de algunos por la falta de pago por parte del Gobierno, incremento de robos  a comerciantes  y  a vehículos en a cualquier hora del día, aumento del  narcomenudeo,  fracaso de las políticas de prevención de la delincuencia así como de los programas sociales dedicados a erradicar condiciones de marginación. El número de  personas en pobreza aumenta en siete mil en solo un año. Estas son solo algunas de las condiciones de desastre en las que deja a Colima Mario Anguiano y amigos.

En este patético escenario, no podemos dejar de lado el problema de la deuda del gobierno, que es algo preocupante que exige responsables y castigo a quienes saquearon el erario público; por cierto que en este sentido,  los columnistas pagados por el poder , señalan que ésta es la  quinta más baja del país, cuando el auténtico problema es el grave daño que a la economía estatal ha provocado el saqueo inmisericorde que del dinero de los colimenses han hechos los funcionarios de primer nivel de Mario Anguiano.

A escasos dos meses de que termine por fin la peor administración de la historia reciente de nuestra entidad, el tema de las finanzas sigue siendo el problema que debe aclararse. Nadie ha dado respuestas satisfactorias ni creíbles sobre las causas del deplorable estado actual de cosas. Lo que sí es claro para todos es que solo los más allegados al gobernador fueron los beneficiarios del quebranto financiero; es así que no solo Mario Anguiano debe ser investigado, sino a sus principales colaboradores de primero y segundo nivel, quienes deben ser auditados y, en su caso,  proceder en consecuencia.

Por otro lado, hemos señalado que el caso de los más de mil burócratas despedidos de su gobierno,  fue instrumentado no con base a las funciones específicas que cada uno realizaba, sino  sustentados en complicidades, amigazgos  e intereses de los funcionarios que lo operaron, que nada tuvieron que ver con  funciones institucionales, y creándose verdaderas mafias familiares en muchos casos. Y es que para determinar el despido se dejaron de lado la trayectoria, la experiencia y la antigüedad de numerosos trabajadores, pues se prefirió proteger y sostener a otros que no reúnen las características de los ahora desempleados.  Las consecuencias del despido masivo siguen incrementándose y repercutiendo no solo en el aspecto económico sino también en el político, y es otra bomba de tiempo que se  le heredará al nuevo gobierno.

Queda más claro que el despido de más de mil trabajadores del gobierno estatal fue una acción de origen político aparte del económico. Por cierto, una nueva conjetura más señala que los despedidos fueron  de burócratas que no tienen afinidad con el grupo político aún en el poder, a pesar de que algunos tenían varios años o inclusos más de dos décadas laborando en el gobierno estatal, muestra que el régimen saliente aprovechó el momento para cobrarse una revancha con quienes tuvieron empatía con el candidato a la gubernatura de Colima. Y por si esto no fuera poco, funcionarios de primer nivel del gobierno estatal quieren jubilarse con los puestos que ostentan en el Gabinete, a unas semanas de que concluya el actual sexenio.

Así, Chikungunya, cristalazos a plena luz del día, robos a comercios y transeúntes, desempleo, incremento de la inseguridad,  violencia y  delincuencia y fracaso en todos los órdenes de gobierno, es  el sello que marcará esta deplorable des administración estatal, mientras los pocos que se hicieron millonarios al amparo del poder, gozan de cabal impunidad.

Twitter: @jdanie17