Por: Manuel Olvera Sánchez
Un gobierno, independientemente de la infinidad de recursos que sean invertidos en programas sociales, si dentro de esas acciones de gobierno no contempla la política educativa como una prioridad no se lograra obtener resultados favorables y en realidad es a través de la educación es como se tendrá mayor impacto social, caso contrario se estará condenado al fracaso.
La educación deriva en un crecimiento potencial de la economía de un país, forma ciudadanos de bien, incluyendo la construcción de un tejido social y un futuro mejor como sociedad; vale recordar que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el periodo de gobierno, 2006-2012, señalo a México como aquel país en el que si se invertían bien los recursos en educación, el impacto en la economía sería de dimensiones muy satisfactorias.
Dentro de las múltiples metas que se cumplieron en este periodo 2006 2012, estaríamos hablando de una cobertura prácticamente universal de la primaria hasta la secundaria, sin embargo, existían retos pendientes por cumplir, de los cuales los que más destacaban era la calidad, la transparencia, la rendición de cuentas y una educación equitativa.
Vale recordar cómo tan solo en el año 2007, el nivel de gasto en educación representaba un 5.7% del producto interno bruto (PIB), porcentaje similar al de los países integrantes de la OCDE, e incluso rebasando a países como España, Finlandia e Irlanda.
Lo anterior contrasta radicalmente con el PIB invertido durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ya que la inversión promedio fue entre el 3.1% al 3.4% cifras que se contraponen a las disposiciones dictadas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la OCDE. Todo lo anterior tiene una lógica y la razón obedece exclusivamente a una reasignación de recursos con la finalidad de orientarlos hacia programas sociales y transferencias directas para estudiantes que bajo ninguna condición se hacen acreedores a estos apoyos, sin que exista una medición sobre buenos resultados entre el estudiante.
Hoy vemos como el gobierno federal, muchos estatales y municipales han implementado programas sociales que buscan diferentes objetivos según la visión del gobernante, sin embargo, al referirnos a aquellos programas enfocados al sector educativo, vemos con gran tristeza que no cumplen a cabalidad con su misión , ya que en el caso particular de la deserción escolar nos encontramos con cifras nada satisfactorias, en la cual muchos de los jóvenes se ven orillados a abandonar la escuela debido a obstáculos como la pobreza y a una educación que no corresponde a las demandas del mercado laboral, lo cual obedec a que no se le proporcionan las herramientas necesarias para transitar de manera satisfactoria al campo laboral.
Por otro lado, vemos con gran tristeza que durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador las personas con rezago educativo se incrementaron en 1.6 millones de mexicanos que no saben leer ni escribir o mucho menos sacar cuentas, lo anterior revela que las políticas públicas en materia educativa no están surtiendo los efectos satisfactorios a pesar de todos aquellos recursos que, a través de programas sociales se entregan a la sociedad mexicana, lo anterior sin existir condicionante alguna que permita que la sociedad se comprometa a saber utilizar esos recursos económicos que destinamos todos los mexicanos.
Todo lo anterior evidencia una verdadera tragedia para la sociedad mexicana, ya que en lugar de observar indicadores favorables en aspecto educativos, se revela que en realidad esos recursos económicos que se otorgan sin pedir resultados a la sociedad no están rindiendo los frutos necesarios para sentar las bases y despegar hacia un crecimiento económico, entre los cuales la sociedad mexicana a largo plazo se verá beneficiada.
Hoy observamos de manera muy lamentable como el rumbo de la educación mexicana se ha perdido, las cifras no mienten, el aumento en el rezago educativo en el sexenio de AMLO fue inmenso, la educación en general se ha visto afectada con los resultados que hoy vemos, es decir, seguimos retrocediendo en muchos aspectos educativos, y no obstante a puntos de vista presentados por especialistas en materia educativa. Respecto al desastre que se está viviendo en México el gobierno ha actuado de manera omisa.
Desafortunadamente observamos que no existe una visión de política educativa que incluya dentro de sus planes, combatir aquellos problemas estructurales de la educación y que permitan al país salir de ese atraso, en el cual se encuentra asumido y que está derivando en no garantizar una educación de excelencia para todas y todos los mexicanos.
La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.
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