PRETENDE PAN CONVERTIR LA PEDERASTIA EN DELITO GRAVE

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    El presidente de la Comisión de Protección a la Niñez y la Juventud al subir a tribuna expresó que esta propuesta también busca garantizar un tratamiento médico y psicológico al menor victimizado.

    González Valencia precisó que ante la coyuntura actual de denuncia en Colima, por la presunta red internacional de tráfico de menores, la iniciativa corresponde a una herramienta más para proteger a nuestros niños y jóvenes colimenses, de este tipo de amenazas “tan cargadas de crueldad y salvajismo”.

    “El pederasta es igualmente un salvaje y cruel, merece castigos ejemplares pero es preciso definir también en la legislación locales al pederasta, y calificarlo como todo individuo que se aproveche de la confianza, subordinación o superioridad que tiene sobre un menor de 18 años”.

    Lo anterior, derivado de un parentesco en cualquier grado, tutela, curatela, guarda o custodia, relación docente, religiosa, laboral, médica, cultural, doméstica o de cualquier índole, para obligar, inducir o convencer a ejecutar cualquier acto sexual, con o sin consentimiento. De igual forma aplica contra las personas que no tengan la capacidad de comprender el significado del hecho o para resistirlo.

    Indicó Leonel que se aplicará de nueve a dieciocho años de prisión y de setecientos cincuenta a dos mil doscientos cincuenta días multa, a quien se aproveche de la confianza, subordinación o superioridad que tiene sobre un menor de dieciocho años, derivada de su parentesco o relación precitada.

    De igual manera, se garantizará la atención médica, psicológica o de la especialidad que se requiera, así como las instituciones, asociaciones, organizaciones o agrupaciones de carácter religioso, cultural, deportivo, educativo, recreativo o de cualquier índole, se encuentran obligados para resarcir el daño ocasionado a la víctima.

    Es frecuente que los pederastas victimicen a niños y niñas de su familia, ahijados o vecinos, también lo es el caso de los profesores con sus alumnos. “Especialmente dolorosos son los casos en que el adulto abusa de su condición o de su profesión: padres con sus hijos o hijas, educadores con sus alumnos, entrenadores deportivos con sus jóvenes pupilos”, indicó, para subrayar finalmente que muchos de ellos amenazan a sus víctimas para guardar silencio y la amenaza más sutil, y al mismo tiempo más cruel, es hacer creer al menor que él también es culpable, o que nadie le va a creer si el asunto se sabe.