El galardón, dotado con 60 mil dólares, fue entregado en el Palacio de la Moneda por el presidente chileno, Sebastián Piñera, quien opinó que el próximo premio para Parra debería ser el Nobel.
El padre de la antipoesía, de 97 años, se quedó en su casa del pueblo costero de Las Cruces y, como ya hizo el pasado abril en la ceremonia de recepción del Premio Cervantes, envió a su joven nieto a recogerlo y a leer un discurso.
En vos de su nieto, Parra agradeció un premio que, según su opinión, es “tan contundente como inmerecido”. Añadió que “irregularidades como ésta no debieran volver a repetirse. Yo por mi parte me querellaré contra quienes resulten responsables. Hay una sola explicación posible: el precario estado de salud en el que se debate el anciano decrépito”.
“Éste es un premio a la longevidad, acabo de salir de mi tercera operación de la próstata. To pi or no to pi, that is the question (orinar o no orinar, ésa es la cuestión)”, agregó Parra, parafraseando con sorna los versos de William Shakespeare (Hamlet), en el discurso leído por su nieto.





