¿LOS MEXICANOS, UN PUEBLO IRRESPONSABLE?

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Por: José Díaz Madrigal

Henry Kissinger ha sido uno de los más polémicos Secretarios de Estado del gobierno norteamericano, defendido por unos y malquerido por otros. Estuvo en el Departamento de Estado – que es el lugar donde se ventilan todos los asuntos, de índole internacional de ese país – durante dos administraciones; la de Richard Nixon y la de Gerald Ford.

Kissinger nacido en Alemania, emigró a los Estados Unidos poco antes de la segunda guerra mundial. Combatió como soldado estadounidense en esta guerra, con el grado de sargento; casi siempre asignado en la división de inteligencia militar, por el dominio del alemán, su lengua materna y sobretodo por que desde su juventud se distinguió por su capacidad analítica y de juicio certero en problemas diversos, que gradualmente fue ganando estimación entre sus jefes.

Por la década de los cincuenta y sesenta del siglo pasado, fue maestro en Harvard impartiendo la cátedra de relaciones exteriores y diplomacia, con lo que se empezó a involucrar con políticos de la talla de Richard Nixon; que éste convencido de las habilidades de Kissinger, lo nombra primero como consejero de seguridad nacional, dejando así la puerta abierta para comenzar su carrera en la alta política.

Kissinger era uno de los políticos y personalidades más poderosas del gobierno de Nixon y que gracias al éxito de las políticas aplicadas y sugeridas por este; el presidente una vez reelecto, lo premió con la Secretaría de Estado de los Estados Unidos. Esta designación fue la que le dio el mayor prestigio y a la vez, ganó su nombre para la historia.

Al principio de los años setenta del siglo pasado, Salvador Allende ganó democráticamente la presidencia de Chile. Dicho presidente estaba convencido en llevar a su país paulatinamente del capitalismo al socialismo. La transición consistía en que el Estado, debería reemplazar al sector privado en la actividad económica. La estatización de las empresas, se llevó a cabo con el uso de ciertos resquicios legales ya existentes en sus propias leyes; pero que nunca se habían aplicado.

Esta estrategia de intervención del gobierno, en actividades que habían sido del sector privado; más o menos le funcionó por algún tiempo, sin embargo al brincar el tercer año de la administración de Allende, aparecerían los primeros problemas económicos. El déficit presupuestario, creció a un ritmo acelerado; la política monetaria se empieza a descontrolar, la balanza comercial – la relación entre exportaciones e importaciones- que al inicio de su mandato la había recibido con un superávit abultado, es decir con excedentes de ganancias para Chile, al rebasar el tercer año en el poder, ese superávit, se transformó en déficit, es decir, perdida abultada para los chilenos.

Pero las cosas se descompusieron por completo, desde la nacionalización de la minería; esto le picó la cresta a los gringos. Kissinger alentó a Nixon en promover un boicot contra el gobierno de Allende, mediante la negación de créditos externos y el embargo del principal producto de exportación de Chile, el cobre; del cual este país era y es potencia mundial.

Las protestas sociales se desataron, aumentaban en el transcurso de los días. Hubo huelgas obreras en distintos sectores de la economía, la carestía y falta de productos de primera necesidad, obligó a las amas de casa a hacer reclamos cacerola en mano, llamado movimiento del cacerolazo. El transporte en general, también se paralizó ante la inminente estatización.

Líderes de oposición como Patricio Aylwin, que después fue presidente chileno; abiertamente pedían la renuncia de Allende.

Sucedió lo que se venía propiciando, ante el caos económico y social provocado por Salvador Allende. La tarde noche del once de septiembre de 1973, las fuerzas armadas chilenas, tomaron por asalto el palacio presidencial de la capital de ese país, Santiago. Allende no pudo resistir su frustración y fracaso, que optó por suicidarse con un fusil que le había obsequiado, su amigo el dictador cubano Fidel Castro.

Hace casi 47 años de estos sucesos. Después del amargo y doloroso experimento socialista chileno, le siguió una dictadura militar muy dura; pero cuando menos tuvo el acierto de encaminar a Chile por la ruta del progreso, siendo en la actualidad el país más prospero de toda América del sur.

Las experiencias históricas propias o de otras naciones similares a la nuestra, deben servir para evitar caer en los mismos errores como pueblo o de plano no sirven para nada.

Por nuestra propia culpa los mexicanos tenemos un presidente charlatán, con antecedentes de malvado y francamente socialistoide; con mucho parecido a Salvador Allende, del cual en alguna de sus oficinas, está una imagen, de Allende, como fetiche de culto personal.

Kissinger, tiempo atrás del once de septiembre del 73, declaró: No dejaremos que Chile se eche a perder. «No veo porque tenemos que esperar y permitir que un país se vuelva comunista debido a la irresponsabilidad de su pueblo»

¿Somos los mexicanos un pueblo irresponsable?

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