La Independencia a Debate

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    El primer proyecto colectivo de futuro que se propuso a nuestros ancestros, fue el texto “ Los Sentimientos de la Nación”, por José María  Morelos y Pavón, en dónde expresaba que: “ Como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a la constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia… que la esclavitud se proscriba para siempre y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales y sólo distinguirá a un ciudadano de otro el vicio y la virtud”.

    A 200 años de la lucha por la independencia, viendo los efectos devastadores del modelo económico neoliberal, la concentración del ingreso en unos cuantos y las abismales diferencias económicas, la magnitud de las carencias y los rezagos sociales, observamos cuan lejos estamos de cumplir el anhelo libertario de Morelos, el siervo de la nación.

    Después de la contra-revolución conservadora que se dio en el mundo, con el impulso de Margaret Thatcher y Ronald Reagan y el huevo de la serpiente del neoliberalismo que se incubó con el golpe militar de Chile en 1973, pareciera que la ultraderecha ha ganado el debate de las ideas sobre el rumbo de la nación, a partir de la llegada al poder de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y ahora Felipe Calderón.

    Hoy por hoy, es una realidad incontrastable que los Tratados de Libre Comercio que se han firmado, han dañado y desaparecido industrias pequeñas, han devastado al sector agropecuario y han erosionado su rentabilidad, a través de la competencia desleal de productos extranjeros subsidiados y las importaciones indiscriminadas de alimentos que han dado al traste con  el agro mexicano. El resultado ahí está en la concentración del ingreso en unos cuantos, la proliferación de la pobreza extrema y el deterioro del mercado interno, y de la capacidad adquisitiva de la población. Tras 28 años de neoliberalismo en México, la economía nacional registra bajos indicadores que se expresan en pobreza y desempleo, emigración y dispersión de la población rural, desintegración del tejido social y  ahora, una guerra fratricida que ha dejado miles de muertos y ha elevado la inseguridad a niveles que no se veían en México desde  la guerra cristera.

    La celebración de la gesta de independencia iniciada por Hidalgo, la profundidad del pensamiento de Morelos en su texto “Los sentimientos de la Nación, son ocasión propicia para someter a escrutinio y debate la posibilidad de un proyecto nacional, soberano, en la era actual caracterizado por el devastador desafío de la globalización que impone pautas económicas, políticas y culturales que avasalla a las naciones en desarrollo, imponiendo la visión del mundo de la potencia imperial, Estados Unidos.

    Las bases de esta tensión permanente entre el sueño libertador de los hombres de la independencia, un proyecto soberano y la posibilidad objetiva que llevaría a la anexión al imperio, como una colonia más del coloso de Norteamérica, fueron expuestas hace 21 años por el doctor Pablo González Casanova, en un memorable discurso en la Universidad de Colima, en ocasión de recibir el doctorado Honoris Causa.

    Estas son las posibilidades de México en el  horizonte inmediato y en el mediano plazo, para rescatar un proyecto nacional, genuinamente soberano: fortalecer el mercado interno, preservar, recuperar más bien la rectoría económica del Estado, conservar los recursos estratégicos de la nación, como es el mandato constitucional, en lo que se refiere a la energía y los recursos naturales; fortalecer el proyecto político de México como un Estado=Nación, con un itinerario propio cincelado por todos los mexicanos, o, por el contrario, profundizar en la ruta perversa de los herederos del porfiriato, los salinistas y calderonistas que están en el poder.

    Los gobiernos de  Fox y de Calderón simplemente continuaron por la misma ruta neoliberal. Fox traicionó el mandato popular por el cambio y solo profundizó a niveles draconianos el ajuste estructural que exige el modelo neoliberal. Si Felipe Calderón no ha aplicado el IVA medicinas y alimentos, si no ha privatizado Pemex y a la CFE, es porque no lo han dejado, no es por falta de ganas. El congreso se ha fajado y ha preservado la soberanía nacional imponiendo límites a la vocación entreguista del grupo en el poder.

    Publicado en el Comentario Semanal, Lunes  20 de septiembre de 2010

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