La FEDESSP, Sindicalismo en transición

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VENTANA POLÍTICA

Por: Guillermo Montelón Nava

Durante décadas, el sindicalismo en el sector público mexicano estuvo marcado por una constante: el corporativismo. La relación entre sindicatos y poder político fue, con demasiada frecuencia, una alianza que privilegiaba la estabilidad del sistema antes que la defensa efectiva de los derechos de los trabajadores. En ese contexto, la aparición y consolidación de la Federación de Sindicatos Democráticos de Servidores Públicos representa un intento serio por replantear el papel de las organizaciones gremiales en el país.

La federación surge como una alternativa frente a viejas y viciadas prácticas del charrismo sindical. Hoy, con una nueva dirigencia colegiada encabezada por José Jaime Núñez Murguía en Colima, el desafío no es menor: demostrar que el sindicalismo puede renovarse, democratizarse y recuperar su función esencial como instrumento de defensa laboral.

En diálogo abierto con José Jaime Núñez, María Dolores Zamora George, Martha Rodríguez Mayoral, presidentes colegiados de la FEDESSP y los dirigentes Leobardo Banderas Bernabe, secretario Seccional en el estado, así como Nicacio Grcía Rosales, Secretario de Organización del Interior de la Propia Federación en Colima, señalaron que son muchos los retos que aún tienen que enfrentar los trabajadores al servicio del gobierno federal, especialmente para tener mejoras salariales, recuperar plazas congeladas y también para tener mejores servicios de salud en el ISSSTE. 

Los dirigentes de LA FEDESSP destacan que, a la fecha, casi el 80 por ciento de los sindicatos de las dependencias federales ya están adheridos a la federación; son más de 60 sindicatos con quienes siguen luchando para modificar la Ley del ISSSTE del 2007, a fin de que haya jubilaciones más justas. 

Es de hacer notar, según lo señaló José Jaime Núñez, tienen comisionados de la Federación que forman parte con representación en la Junta Directiva del ISSSTE, en las Comisiones Ejecutivas de PENSIONISSSTE y FOVISSSTE, al igual que cuenta con cuatro Magistrados representantes de los trabajadores, en el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, manteniendo diálogo constante con el Subdelegado del ISSSTE para resolver las deficiencias y problemas que se presentan, como el de los quirófanos que hoy ya están nuevamente en servicio.

Pero democratizar no es solo cambiar estatutos o renovar dirigencias. Implica también desmontar el corporativismo que durante décadas condicionó la relación entre trabajadores y gobierno. El corporativismo sindical, profundamente arraigado en la historia política del país, permitió que algunos liderazgos priorizaran la cercanía con el poder antes que la defensa firme de los derechos laborales; con el surgimiento de la FEDESSP eso se acabó, de ahí que tampoco estén considerando participar en los próximos procesos electorales como organización. La apuesta es construir un sindicalismo autónomo, crítico y capaz de negociar en condiciones de mayor equilibrio frente al Estado, sin compromisos políticos.

Otro de los temas que ocupa un lugar central en la agenda de esta nueva dirigencia es la lucha por mejoras salariales. En los últimos años, los trabajadores al servicio del gobierno federal han visto cómo el poder adquisitivo de sus ingresos se deteriora frente al incremento constante del costo de vida. 

La federación ha insistido en la necesidad de revisar los tabuladores salariales, actualizar prestaciones y garantizar que el ingreso de los trabajadores refleje de manera justa el valor de su trabajo. No se trata únicamente de una demanda económica, sino de un reclamo de dignidad laboral. Eso lo expresarán en el desfile del próximo Primero de Mayo.

Por otra parte aún hay miles de trabajadores que, pese a años de servicio, continúan sin contar con una plaza de base. La precarización laboral dentro del propio gobierno es una contradicción que difícilmente puede justificarse. Y es que durante años persiste el funcionamiento de instituciones públicas bajo esquemas de contratación temporal o irregular. Regularizar estas situaciones no solo representa un acto de justicia laboral, sino también una medida necesaria para fortalecer el servicio público.

A ello se suma una demanda que toca directamente la calidad de vida de los trabajadores federales: el mejoramiento de los servicios de salud. Las quejas por falta de medicamentos, largas esperas para consultas y cirugías, así como la saturación de hospitales, se han convertido en parte de la realidad cotidiana para miles de derechohabientes.

En ese sentido, el papel de la federación será crucial: presionar, negociar y exigir que se destinen recursos suficientes para mejorar la atención médica, modernizar la infraestructura hospitalaria y garantizar el abasto de medicamentos.

El reto para la Federación de Sindicatos Democráticos de Servidores Públicos será demostrar que es posible construir un modelo distinto de representación laboral: uno basado en la transparencia, la participación y la defensa firme de los derechos de quienes sostienen con su trabajo la operación cotidiana del Estado mexicano.

Si la dirigencia colegiada encabezada por José Jaime Núñez Murguía logra avanzar en esa dirección, no solo estará fortaleciendo a su federación. Estará también contribuyendo a algo más profundo: la recuperación del sentido original del sindicalismo como herramienta de justicia social.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.