La decisión de Virgilio y su rompimiento con Morena

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Bitácora Reporteril

Por: César Barrera Vázquez

Como lo adelantamos en este espacio hace unas semanas, el senador Virgilio Mendoza Amezcua anunció públicamente que buscará la gubernatura de Colima por el Partido Verde Ecologista de México, rompiendo electoralmente con Morena y el Partido del Trabajo en la entidad.

La decisión no sorprende por las señales que ya daba el mismo Virgilio. Lo que sí resulta materia de análisis son las implicaciones políticas de esta ruptura. Porque Virgilio intenta construir una candidatura diferenciada de Morena en Colima, pero al mismo tiempo mantiene su respaldo al proyecto nacional de Claudia Sheinbaum. Él mismo lo dijo con claridad: “En lo federal estamos firmes, pero Colima es de los colimenses”.

Y precisamente ahí surge la principal contradicción. ¿Cómo puede presentarse como una alternativa al oficialismo local cuando durante tres años respaldó desde el Senado cada una de las reformas impulsadas por Morena? Simplemente, no puede. Y he ahí lo que resulta diferente al 2021, cuando se presentó como una alternativa a Morena (Virgilio venía de competir en el 2018 con la alianza PRI-Verde).

Su actuación en el senado marca su narrativa. Ahí están los votos: apoyó la desaparición de organismos autónomos constitucionales como el INAI, el CONEVAL, la COFECE y el IFT. También votó a favor de la reforma judicial que acabó con la carrera judicial y abrió la puerta al  sistema de elección de jueces, magistrados y ministros que terminó por destruir la carrera judicial y la autonomía de este poder.

No fueron reformas menores. Constituyen el núcleo del proyecto político de la autollamada Cuarta Transformación, acciones que han contribuido al desmantelamiento del andamiaje de los contrapesos constitucionales y que fueron duramente criticadas por diversos sectores de la población y la sociedad organizada.

Y es que durante su paso por el Senado tampoco se caracterizó por ser una voz crítica frente al régimen. No denunció la desaparición de los organismos autónomos, no cuestionó la reforma judicial y tampoco convirtió en bandera temas tan sensibles para Colima como la crisis de violencia o las muertes registradas en la carretera Colima-Manzanillo por la falta de planeación y construcción oportuna de las obras. Todos esos temas sí los visibilizó y expuso, por ejemplo, la senadora Mely Romero, quien sí se asume como una política de oposición al régimen oficialesco.

Virgilio Mendoza Amezcua respaldó desde el Senado cada una de las reformas impulsadas por Morena y ahora pretende convencer al electorado de que representa algo distinto. No es, pues, un candidato de oposición ni que represente una alternancia a Morena. Forma parte del régimen oficialesco. Eso es un hecho.

Y un hecho también es que esta ruptura terminará afectando más a Morena que a la oposición. Ya que Virgilio tratará de convencer al electorado afín al régimen. Será como un Locho que atomice el voto morenista. Precisamente la función que cumplió en el 2021 y por la cual se le recompensó con la candidatura al senado en el 2024, pero ahora en detrimento de la candidata oficialesca.

Y ahí radica el verdadero problema para Morena. Porque Virgilio no le disputará a Mely Romero o a Riult Rivera. Les disputará votos a quienes pretendan representar la continuidad del gobierno estatal.

Dos puntos

La senadora Mely Romero continúa con su gira legislativa por los municipios de Armería y Minatitlán. Antes estuvo en Colima, Manzanillo, Villa de Álvarez, Coquimatlán y Comala. Ha sostenido encuentros con las y los ciudadanos para conocer su sentir y construir, así, de manera conjunta, la agenda legislativa que presentará en el próximo periodo de sesiones de la cámara alta. Su gira concluirá en el municipio de Cuauhtémoc, donde es originaria la senadora.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.