Investigación con drones muestra cómo el turismo afecta al tiburón ballena

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CN COLIMANOTICIAS

México. – En 2013, el biólogo marino Lucas Griffin tuvo su primera excursión para observar tiburones ballena (Rhincodon typus). Era un viaje familiar a la península de Yucatán, México, uno de los destinos turísticos más importantes para ver esta especie. Lo que encontró le preocupó mucho.

“Me di cuenta de lo caótico que era, con tantos barcos cruzando sobre ellos. Había muchos turistas saltando e incluso, en el barco turístico en el que estábamos, a pesar de que se daban  algunas instrucciones, no estaba claro cómo interactuar con los animales”, recuerda sobre su experiencia, que lo llevó a indagar sobre los impactos que puede tener el turismo en los tiburones ballena.

Así surgió la idea de utilizar drones para analizar los riesgos e impactos que puede tener el turismo en las agregaciones -agrupaciones temporales que ocurren por alimentación- del tiburón ballena en la península de Yucatán. “Pensamos que sería una aplicación novedosa para ver cómo interactúan los tiburones ballena con los turistas”, comenta Griffin.

Las imágenes tomadas con los drones permitieron observar las infracciones de los grupos de turistas en sus recorridos por Yucatán para ver tiburones ballenas, el pez más grande del mundo. “Las infracciones más comunes incluyen no respetar la distancia de aproximación y el hacinamiento de nadadores y embarcaciones cerca de los tiburones ballena”, se indica en los resultados de la investigación Evaluación de los desafíos de cumplimiento de las normas turísticas en uno de los sitios de concentración de tiburones ballena más grandes del mundo, publicada en el Journal of Sustainable Tourism.

Los problemas del turismo en México

El turismo para observar tiburones ballena en esta zona del país empezó al inicio de este siglo. Al principio eran unas pocas embarcaciones, pero con el tiempo el número de barcos con permiso para la observación de este gigantesco pez fue creciendo cada año hasta superar los 200. Se estima que en 2003 acudían unos 3000 turistas pero para 2017 a 2018 eran más de 100 000 los turistas que llegan por temporada, indica la investigación.

“Ha crecido de manera descontrolada. Las autoridades han sido sobrepasadas y se ha continuado otorgando permisos. Fueron muchísimos, más de 200 permisos para embarcaciones y cada una puede llevar hasta 10 personas”, afirma el biólogo marino Rafael de la Parra, director ejecutivo de la organización Choojajauil y uno de los autores de la investigación hecha con drones.

Lo que hemos visto en los últimos años, comenta De la Parra, es que cuando hay pocos animales y muchas embarcaciones con mucha gente tratando de verlos, los tiburones ballena se sumergen y no vuelven a salir hasta que se retiren los barcos.

“Definitivamente el turismo está impactando en la población de tiburones ballena porque las reglas no se están cumpliendo al 100 % por parte de los prestadores de servicios y, sobre todo, por los turistas. Hace falta poner más énfasis en transmitir la información y las reglas que se deben seguir, como por ejemplo, no obstruir el nado del tiburón y, la principal de todas, no tocarlos”, agrega De la Parra, quien también dirige una operadora de turismo.

La investigación con drones alerta sobre cómo la presencia de los barcos y de los nadadores puede alterar el comportamiento de los tiburones ballena, “provocando cambios en la dirección y aceleración del nado, mayor vigilancia, buceo más profundo y cambios en el comportamiento de búsqueda de alimento”.

Griffin explica que en 2016, la primera vez que hicieron el estudio con los drones, había muchos tiburones ballena, a diferencia de 2022, cuando se hizo la segunda parte del estudio, cuando solo detectaron algunos grupos de estos animales. El ejercicio también les permitió observar cómo se comportaban los operadores turísticos y los turistas en cada una de estas dos situaciones.

Los investigadores mencionan una nueva investigación que incluye el uso de acelerómetros, aparatos que se colocan en los tiburones y detectan sus movimientos. “La siguiente fase de este proyecto es conectar estos bio-registradores que miden patrones de aceleración a escala fina. Así que vamos a analizar las interacciones de los turistas con los tiburones ballena con los acelerómetros”, cuenta Griffin.

De la Parra agrega que de esta forma se puede detectar “cada uno de los movimientos de cada tiburón ballena, incluyendo cada coletazo”. “Todos los movimientos que fueron grabados en el acelerómetro se combinan con lo que estamos observando desde el aire con los drones”, dice y explica que, por ejemplo, se coloca un dispositivo en un tiburón ballena, que ha sido identificado previamente mediante fotografías. “Sabemos perfectamente cuál es el tiburón y el dron va siguiendo a ese tiburón porque el dispositivo, además, es muy notorio, es de color naranja brillante y podemos seguirlo desde cierta altura y ver sus interacciones”.

Con información de Aristegui Noticias