En el caso de los impuestos la ciudadanía acepta su cumplimiento, porque sabe que su captación tiene relación con el funcionamiento del Estado y los servicios públicos en el País y en el Estado. No obstante ello, los evasores siguen siendo un porcentaje mayor que los que pagan.
La sociedad sabe que existe inequidad en el pago y que muchos empresarios se las ingenian para justificar de alguna forma su omisión con el Estado. Las propias leyes propician lagunas que protegen sobre todo a las grandes cadenas y también a las trasnacionales.
En las personas físicas también se da la desigualdad y las influencias abundan entre los diversos servicios impositivos que cobra el gobierno y que propicia la conducta los cobros hacendarios y fiscales.
Más aún, los mexicanos se oponen a las injusticias que prevalecen por sistema y que son culturales que hace ciudadanos de primera y de segunda en un País que luchó por la igualdad y la Libertad, a un elevado costo consignado en la Historia de nuestro país.
La existencia de estímulos y descuentos para todos, deben ser permanentes en la medida en que no se sacrifique la economía gubernamental. Más y mejores estrategias que permitan captar el pago ciudadano a favor del Gobierno.
Quien propicia una imagen negativa institucional y personal para los funcionarios responsables son los tránsitos (municipales y estatales) quienes de diversa manera coaccionan cada día más a los automovilistas, cuyos pagos aumentan cada día sobre el uso de su automóvil, a pesar del ofrecimiento gubernamental de quitar muchos de ellos (tenencia) y cobrar las placas una vez en el sexenio.
Pero irrita más al ciudadano ser infraccionado y pagar multas elevadas en un momento en que la economía no favorece a los ciudadanos por razones a veces injustificadas y asumiendo una actitud prepotente y autoritaria. El centro de la ciudad es una zona muy recurrente para infraccionar ciudadanos y ahuyentar al poco turismo que llega, sin embargo funcionarios de diversos niveles que violan los reglamentos no son molestados.
Los bicicletos creados para auxiliar a la policía y creada con un sentido de orientadores turísticos, con funciones normativas, se distinguen por molestar sistemáticamente a los ciudadanos, sin que hasta ahora se solucionen muchas quejas contra estos gendarmes negativos de la calle. Sin embargo, ellos mismos afirman la presión por sus jefes inmediatos de obtener el mayor numero de boletas que incrementen las finanzas de las arcas públicas
Con mucha frecuencia se dan discusiones con los ciudadanos en forma violenta que pueden trascender por la incapacidad en el trato y las instrucciones de los agentes contra los automovilistas.
Los operativos anticonstitucionales siguen disponiéndose aún sabiendo que es una lesión a los derechos ciudadanos, en lo que respecta a medidas impopulares sobre los vidrios oscuros, cinturones de seguridad y otras acciones.
Más allá del cumplimiento de sus responsabilidades, los funcionarios responsables están exentos de la tolerancia y paciencia que requieren los ciudadanos y, fundamentalmente del respeto a las Garantías y derechos elementales que otorga la Constitución.
