Una colimense ejemplar
Por: Rogelio Camarillo Carrillo
El jueves 22 de octubre de 2026, a las 18:00 horas, el Centro de Cultura Escrita Miguel Ángel Cuervo (Subsecretaría de Cultura) rindió un emotivo homenaje en vida a la doctora Ramona Olvera Cruz, una gran maestra colimense que, con sesenta años de servicio educativo, ya hizo historia. A pesar de un fuerte temporal que inundó las calles de Colima desde las 17:30, el recinto se llenó de maestros de todas las generaciones, funcionarios de la SEP, periodistas, familiares, exalumnos y amigos, quienes celebraron a quien dedicó su existencia a la educación de Colima.
El director Gabriel Martínez Campos definió el acto como un “gesto de resistencia cultural”: “No esperamos a que alguien se muera para festejarlo. Lo hacemos en vida”. El moderador resumió el espíritu de la tarde: “Hay guías que no se miden en años, sino en semillas. Hay maestras que no enseñan solo letras, sino que despiertan universos”.
Trayectoria académica destacada
Treinta años frente a grupos de primaria y veinticinco enseñando lengua y literatura en secundaria; años como directora, jefa de sector y supervisora de primarias desde 1997; cátedra y coordinación académica en la Universidad de Colima.
El doctor José Luis Márquez Figueroa trazó su arco biográfico: hija de un carpintero modesto, normalista de la Torres Quintero (1963), licenciada en Educación Media especializada en Lengua y Literatura Españolas, y doctora en Educación por la Universidad de Baja California (2016). Recibió las preseas Rafael Ramírez e Ignacio Manuel Altamirano por treinta y cincuenta años de servicio. Desmenuzó el simbolismo de su nombre —Ramona: la consejera; Olvera: tierra de olivos; Cruz: sacrificio y victoria— y recordó su convicción de que “ni todo lo bueno sirve, ni todo lo viejo es caduco”.
El cronista Humberto Muñiz Mercado le entregó una “hoja de méritos” y un escudo honorífico: el árbol de olivo, la cruz sobre el mar de Manzanillo, una palmera sobre un libro abierto y el barro de Comala, con la leyenda “Protección, Honor y Sabiduría”, además de unos versos de gratitud.
La maestra Lucía Pérez Cobián ofreció la semblanza más íntima: contó que la conocieron desde niña como “Ramocita”, que los seis hermanos Olvera Cruz fueron maestros, que formó a tres hijos —ginecólogo, abogada y doctor en Educación— y que en 2015 impulsó el trámite para que la primaria de Miravalle llevara su nombre; desde enero de 2016 existe la escuela “Ramona Olvera Cruz”.
Palabras de la homenajeada
La homenajeada habló con la autoridad de una vida en el aula: sobre la primaria como el espacio donde el niño dice con conciencia “Voy a saber leer y escribir”, sobre el amor a la patria, la semántica, la fonología y la lectura significativa y no mecánica. Evocó sus veintiocho años en la secundaria técnica de Comala y su taller de lectura de los sábados. Cerró con su filosofía: el amor pedagógico, el amor al prójimo, la virtud y la templanza como únicos caminos para superar cualquier obstáculo.
Intervenciones espontáneas
Entre las intervenciones espontáneas destacaron: Javier Rodríguez García (director de Fomento Económico), quien la llamó “el pasado, el presente y el futuro de Colima” y la comparó con la frase de Vasconcelos: “alfabeto, pan y clavo”; María de la Luz Zamora, quien resaltó su frase “sus hijos son mis hijos”; Agripina Pérez, quien la reconoció como gran amiga y ser humano; Oscar Buenrostro, con la idea de que “el amor transforma, la educación se transforma con amor”; y Catalina del Toro Saucedo, quien recordó que de ella aprendió valentía como mujer y la describió como “un gran monumento” del conocimiento.
Al finalizar el acto, el Centro se convirtió en una fiesta íntima: un brindis con copas en alto, abrazos y fotografías, amenizado por el trío colimense Los Cantarecio, con sones, boleros y canciones del terruño.
Conclusión
La lluvia no impidió que Colima se detuviera para decirle gracias en vida. Sesenta años de entrega no se miden en diplomas ni preseas, sino en las generaciones que aprendieron a leer el mundo con los ojos que ella les abrió. Su legado permanecerá para siempre: es un gran orgullo para todos los colimenses.
— • —
La doctora Ramona Olvera Cruz es una gran maestra colimense que ya hizo historia.
Su legado permanecerá por siempre.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.






