FOSA COMUN, LOS MUERTOS OLVIDADOS Y LAS TUMBAS POBRES

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    Sin embargo, en medio de esta tradición pasa desapercibida y queda en el olvido la fosa común, donde son sepultados los restos de las víctimas del narco y la delincuencia, en ataúdes baratos que son donados por el municipio.

    A esas personas nadie las reclama, porque no son de la ciudad y por eso acaban en la fosa común. Aquí yacen cientos de cuerpos que nunca fueron identificados, señala el administrador Cuauhtémoc Chávez Ríos.

    Subrayó que estos cuerpos son enviados por la Procuraduría General de Justicia del Estado y son los cadáveres no reclamados que se encuentran en resguardo del Servicio Médico Forense y la Dirección de Servicios Periciales.

    ZONA POBRE

    En el mismo panteón, hay una zona común en la que son enterradas las personas pobres. Es muy fácil de identificar la zona porque por un lado hay tumbas con lápidas de mármol, con cruces artísticas, con mausoleos, en tanto, de este lado hay sólo cruces de madera, de fierro oxidado o un puño de piedras. Ahí no alcanza para construcciones de mármol.

    En esa zona del panteón se entierra a los pobres, cuyas familias no tienen para pagar un lote y piden la intervención del alcalde para que les preste un lugar donde enterrar a su difunto. Ahí todo es gratuito.

    El contraste entre una zona y otra es notorio porque acá las tumbas quedan a ras del suelo.

    Una familia humilde tuvo que barrer y quitar bastante hojarasca para encontrar la tumba de su familia, quien murió apenas el año pasado; en ese lugar dejaron un pequeño ramo de flores de cempazuchil y bordearon la tumba con piedras.

    En tanto, del otro lado del panteón se escuchaba el mariachi y hasta una pareja bailaba al son de “El muchacho alegre”.