Sociedad de la información
Por: Luis Alfonso Polanco Terríquez
«La historia es la maestra de la vida», sentenció Cicerón hace más de dos milenios. Y es precisamente esa vocación de aprendizaje la que convoca hoy a la ciudadanía de Colima a volver la vista hacia un siglo atrás, para desentrañar los hilos de un conflicto que marcó el ADN del occidente mexicano: la Cristiada.
En el marco del centenario de este movimiento, el Comité Ciudadano para la Conmemoración de los Cien Años de la Cristiada en Colima, en estrecha colaboración con la Dirección General de Educación, Cultura y Recreación, y el Archivo Histórico Municipal, extienden una invitación necesaria para este viernes 27 de marzo. La cita es a las 19:00 horas en la Casa del Archivo (Independencia 79), donde el arquitecto Ramón Ventura Esqueda impartirá la conferencia: “Los Hermanos Ochoa, líderes civiles y espirituales de la Cristiada en Colima”.
Crónica de una resistencia: El binomio de los Ochoa. Para Ventura Esqueda —hombre de academia y de principios, exdirector de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Colima—, la participación de los hermanos Ochoa Santana no es un simple dato biográfico, sino la «crónica de una resistencia». En una época de fragmentación y fuego, Dionisio y Enrique de Jesús Ochoa Santana representaron el alma de un movimiento que se gestó en las faldas del volcán.
Mientras que Dionisio, quien apenas alcanzó los 27 años de vida, se erigió como un líder civil y militar de una convicción inquebrantable, su hermano, el Padre Enrique de Jesús, sobrevivió para convertirse en el pilar espiritual y social de Colima hasta los 77 años. Como bien reza el dicho: «La palabra convence, pero el ejemplo arrastra»; y fueron estos jóvenes, formados en la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM), quienes decidieron pasar de la protesta contra la Ley Calles a la acción directa.
Desmitificar para entender: El cierre de los templos. Un punto medular que Ventura Esqueda propone rescatar del olvido es una precisión histórica que suele confundirse en la narrativa popular. Contrario a la creencia de que el Gobierno clausuró los recintos sagrados, el conferencista aclara que fueron los propios obispos quienes, ante el temor de represalias, ordenaron el cierre. Esta decisión, vista hoy con el rigor de los documentos, fue el catalizador que encendió la mecha: el pueblo, creyendo que el Estado les arrebataba la fe, se levantó en armas. «La paz no es la ausencia de la guerra, sino una virtud que nace de la fortaleza del alma», escribió Baruch Spinoza.
Esa fortaleza se manifestó en el Padre Enrique de Jesús, quien tras el armisticio de 1929 —una paz tensa y cuestionable—, no abandonó su misión. Bajo el seudónimo de “Spectro”, plasmó en su obra Los cristeros del Volcán de Colima el testimonio más fiel de la lucha, siendo él mismo el capellán que confesaba y alentaba a los combatientes en la serranía.
El legado más allá de las armas. La trascendencia del Padre Ochoa en nuestra capital es palpable. No se limitó al campo de batalla; su verdadera victoria fue la construcción de comunidad. A él le debemos la llegada del movimiento salesiano a Colima, la fundación del Colegio Fray Pedro de Gante, el Colegio Cuauhtémoc y el templo de María Auxiliadora. Su visión abarcó desde el deporte, con equipos como el Don Bosco, hasta la caridad en oratorios y casas para niños.
Para reflexionar. Es imperativo que este centenario no sea solo una conmemoración de la guerra, sino una reflexión sobre la complejidad humana. Como bien señala Ramón Ventura, entender a los Ochoa es entender nuestra identidad. Sin embargo, en un ejercicio de honestidad intelectual, no debemos soslayar las sombras del conflicto: aquellos miles de maestros que, representando al Estado en las comunidades más alejadas, fueron víctimas de una violencia injusta.
Para despedirme. Felicito la labor de rescate histórico que realiza este comité, integrado por figuras como el padre Alejo Mejía, la poeta Verónica Zamora, el Dr. Crispín Silverio Calvario y nuestro gran amigo Guillermo Montelón.
Nos vemos en el archivo y en otra entrega.
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