EL RETO DE LA REFORMA EDUCATIVA: CALIFICAR POR COMPETENCIAS

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    Al respecto, Guillermo Rangel Lozano, líder de la sección 39 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), señaló que históricamente los sistemas de calificación que se han implementado a partir de los consensos pedagógicos nunca han sido lo más aceptados porque la evaluación no se concibe con una simple medición que puede ser trasladada a un número.

    “Ese es un debate que ha existido por mucho tiempo. Yo me acuerdo que antes se decía que Albert Einstein había reprobado matemáticas en el sistema educativo alemán, pero en realidad no era así porque el sistema era diferente, porque la máxima calificación en ese tiempo fue lo que más adelante era reprobatoria, entonces no era cierto históricamente, fue una falsedad, debido a un sistema que cambió”.

    En México, continuó, se han probado diferentes sistemas; a principios de los setenta se calificaba con letras pero equivalía a un número, por ejemplo la “E” era excelente que equivalía a 10; “MB” era 9; “B” era 8, “R” era 7 y “S” era suficiente que equivalía a 6.

    “Esa era la manera de calificar, después el sistema cambió al calificar del 1 al 10, en el sistema de educación básica y normal donde tiene la capacidad el sistema de la ley de inmiscuirse, después cambió de 5 a 10, que es el actual. Es decir la calificación mínima que se le puede dar a un alumno es 5”, dijo.

    Sin embargo, si se analiza que ese 5 pudiera representar el 50% de los conocimientos que debiera haber aprendido, y se pudiera pensar que estuviera bien aprender el 50%, “porque es un aprendizaje importante, pero los sistemas de evaluación no son los más confiables”, afirmó.

    Hay una reforma integral que en este momento se está operando en México, señaló, que plantea que la evaluación por calificaciones cambie a competencias: si un alumno aprende la competencia de expresarse claramente, se apunta y se cumple el objetivo, o resolver problemas matemáticos con base en situaciones de la vida real, es el tipo de esquema que está planteando el nuevo sistema.

    La otra parte del debate, enfatizó el también diputado, es que un sistema que es obligatorio no debe reprobar a nadie, porque la obligatoriedad implica que un alumno aprenda y concluya el sistema, “En los países europeos no existe la reprobación, en México se promueve que no haya reprobados y que los alumnos tengan que aprenden con diversas técnicas pedagógicas y que finalmente las calificaciones se supriman”, puntualizó.

    En los sistemas pedagógicos se debe abolir los sistemas de calificación, consideró, y que la evaluación sea por competencia, es un planteamiento que se hizo en la educación básica y que se desarrolla en la reforma integral.

    Sin embargo, en los sistemas universitarios se plantean esquemas como las tres evaluaciones parciales con el que el alumno tendría que reunir 24 puntos y no reprobar más de 1, y si no se hacía un examen ordinario general.

    “A veces había alumnos que preferían irse al examen ordinario porque pensaban que les iba mejor, después se promedió. Hubo un tiempo en que se calificaba por décimas, del 5.0 al 10. Eso es lo que nosotros pudiéramos afirmar de un sistema de calificaciones que pedagógicamente han sido criticados porque se limitan a un número y que yo creo que pedagógicamente es lo que debe de analizarse y revisarse y cambiar; creo que la propuesta de un sistema de evaluación es eliminar calificaciones”.

    Para Adriana Amezcua, profesora de la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima el sistema de evaluación debe ser la integración de parámetros cuantitativos y cualitativos. “Darle solamente peso a un número como calificación en referencia al aprendizaje nos lleva ver a los alumnos como una cosa y no a seres pensantes que aprenden, no a través de mediciones sino complementando lo aprendido en sus aulas y en su vida diaria”, dijo.¬¬

    Mencionó que es complicado trasladar lo aprendido a un número porque “poner una nota baja a un alumno que en otras áreas o materias destaca notablemente. Es ese aspecto he notado algo de frustración de mi parte y por parte del alumno”, indicó.¬¬

    Las normas específicas para todo el sistema universitario del país, incluso los planteles federales de bachillerato y secundaria, plantean una calificación del 5 al 10; en algunos casos un alumno puede sacar 10 en la primera parcial; posteriormente reprobar con 5 las dos siguientes y al promediar, pasar con 7.

    Otros sistemas en universidades privadas, incluso, se obliga a los profesores a eliminar el 6, es decir un maestro sólo pondrá calificaciones del 7 al 10 y cuando un estudiante esté reprobado apuntar la calificación de 5; esto se hace para elevar los promedios en todos los planteles.

    Para el diputado de Nueva Alianza, Guillermo Rangel, eso no complica la comparación sus niveles educativos con el resto de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

    Sin embargo, la apuesta es reformar el sistema pues la OCDE considera que si México no acaba con el rezago educativo puede perder hasta 25 trillones de dólares en los próximos 80 años, pues su población carecerá de los conocimientos para competir en el mercado global del trabajo.

     

     

     

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