Si se piensa en la conformación del Congreso del Estado y si los resultados de la pasada elección se ratifican, tendremos que el poder legislativo estará compuesto por 11 diputados del PRI, 7 de mayoría y 4 plurinominales, 7 del Partido Acción Nacional (PAN), 6 de mayoría y 1 plurinominal, 3 del Panal, 2 de mayoría y 1 plurinominal, 2 del Partido de la Revolución Democrática (PRD), 1 de mayoría y 1 plurinominal y Partido Verde (PVEM) y del Trabajo (PT), 1 plurinominal cada uno.
Así vemos que el partido en el poder el PRI y su coordinador de bancada Martín Flores, si alguien más no dice otra cosa, necesitará de los diputados del PANAL, para tener mayoría simple y operar las iniciativas de ley de su bancada, con quienes fueron coaligados, primero en candidatura común de candidatos en las elecciones de 2009 y ahora en coalición en este 2012.
Sobre la demanda que Chuy Villanueva presenta ante la PGJE no tiene ni pies ni cabeza, mucho menos sustento jurídico, ya que para el registro de las candidaturas por la vía plurinominal, el presidente del PANAL, Esteban Meneses tiene la personalidad jurídica para hacerlo ante el Instituto Estatal Electoral (IEE), por lo que la acusación queda sin fundamento.
En realidad lo que busca Chuy Villanueva con ese “fuego amigo”, es desacreditar Esteban Meneses como dirigente de su partido y arrebatarle la dirigencia para entregársela a su compadre un ex secretario general de la sección 6, Aureliano Hernández y de paso quedarse como líder de la bancada del PANAL en el congreso.
Lo que hizo Chuy Villanueva fue políticamente incorrecto y hasta torpe, porque con esa denuncia, no perjudicó a Esteban Meneses, se evidenció como un político improvisado a pesar de su edad y mostró sus fobias hacia el dirigente de su partido estatal y las malas relaciones que tiene con la dirigencia nacional.
Los priístas y particularmente quien vaya coordinar la bancada tricolor debería de estar preocupado por las acciones de Villanueva Gutiérrez, ya que si su actuar fuera similar una vez como diputado coaligado con el PRI, estaría presenciando al nuevo Nico, que tantos dolores de cabeza causó a la fracción del partido en el poder.





