Don Jesús y su familia también vivieron en Alcaraces, en la comunidad de Cerro colorado, en un rancho que se denominó “ la puerta de los Zepeda” cuyos vestigios aún existen.
En esa época había personas que no deseaban involucrarse ni en los conflictos postrevolucionarios, ni en las divisiones de la iglesia con el gobierno, aunque muchos se definieron de uno y de otro lado.
El ganado de Don Fernando Zepeda Quintero pronto se vio mermado, así como su bodega de maíz guardado para todo el año y algunos quesos protegidos en el zarzo para su venta en la ciudad de Colima. El gobierno por un lado y los cristeros por otro, abusaban cada día más del patrimonio de los campesinos que se producía para su manutención. Las cooperaciones para sus ejércitos era cada día más demandante para no recibir agresiones.
Decidió entonces Don Fernando trasladarse a Tonila, donde se suponía habrá mas seguridad y protección para su familia integrado por un buen número de mujeres y en virtud de algunos de sus hijos habían muerto en esa cruenta e injusta guerra regional de los “cristero”.
La tónica era los asaltos y los asesinatos en los caminos, se afirmaba que eran los protagonistas de la guerra buscando venganzas. Una época de sobresalto acompañado del pánico y el terror donde cada parte argumentaba tener la razón.
Don Fernando decidió una vez más, salir de es apoblacion y dejó correr el rumor de que lo haría hacia Guadalajara, cuando en realidad se dirigió hacia colima. Al día siguiente a las cuatro de la mañana ordeno a su hijo Jesús Zepeda Quintero y a su hermano rafaél, trasladarse hacia Colima con 40 bestias entre burros, caballos, y mulas que eran parte de del patrimonio familiar. La familia lo haría después en un viejo camión arquilado para llavar también sus cosas. Don Jesús Zepeda Quintero apenas rebasaba los quince años de edad. Junto con su hermano Rafael llegaron con su recua a la entrada de la ciudad, para esperar a sus padres y hermanos.
Su llegada a Colima los ubicaría en el barrio del rastrillo, donde la ciudad terminaba y por lo tanto la casa cobraba un precio no muy elevado para acomodar sus utensilios y accesorios que no eran muchos. Una etapa difícil considerando que su capacidad de trabajo solo consistía en las labores del campo y la familia era numerosa. Su hermano Modesto ingresó a la Policía montada, Jesús y Rafaél consiguieron trabajo en el primer ducto de agua que provenía del chanal y llegó hasta el templo del Sagrado Corazón. Sus hermanas Margarita, Luisa, Isabel, Maria luisa, María, Guadalupe, Refugio, Adrián, Lucio, y demás hermanos que sumaban diezciocho, eran todavía menores de edad.
Don Jesús Zepeda Quintero tuvo su segunda chamba con Don Rafaél Briceño y hermanos, donde se inicio como plomero, oficio que tuvo y conservó toda su vida combinada con la agricultura, cultivando un palmar en las inmediaciones de Armeria Col. cuando instaló la red de agua potable en esa población.
Don Jesús cultivó amistades en todos los círculos sociales y fue un factor importante para el desarrollo y éxito de su trabajo, ya que las primeras construcciones de la ciudad fueron equipadas a través del trabajo de Plomeria. Antes de Don Jesús hubo un plomero de nombre Abrahan Huerta Dueñas, que se fue a los Estados Unidos.
Fue trabajador del ex gobernador Pedro Torres Ortiz (QEPD) con quien quien cultivó una amistad sincera y estrecha que permitió desarrollar su trabajo y crecer económicamente y acompañarlo hasta su muerte emocionado por un homenaje de la Universidad de Colima- de la que fue fundador en 1940.
Fue también contratista de la entonces dependencia SARH, instalando las redes iniciales de agua de los Municipios de Colima, Cuauhtemoc, Comala, Coquimatlan, Ixtlahucan, Armeria, tepames y parte de los Municipios de Tecoman y manzanillo.
Fue contratado para instalar las fuentes monumentales de la glorieta del DIF, en ese tiempo la parte principal de la entrada de la Ciudad en la zona norte y la de la piedra lisa, siendo Gobernador Francisco Velazco Curiel en 1962.
En el primer aniversario de su fallecimiento recordado por sus hijos y familiares a Don Jesús lo recordamos como un hombre de temple, trabajador y congruente siempre con sus ideas, ejemplo inobjetable de la honestidad y de carácter alegre y optimista y de lucha. Falleció el 28 de mayo de 2010.
