Rinden Homenaje a Manuel Alvarez

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    (Biografía de Manuel Alvarez Zamora, leída por el Cronista municipal de Villa de Alvarez, Salvador Olvera Cruz, con motivo del 153 Aniversario de su muerte)

    Para hablar de hombres excepcionales las palabras no ajustan, son sus obras y sus hechos los que les inmortalizan.

    Por lo tanto, la biografía de Manuel Alvarez Zamora, no es más que el recuerdo de un hombre villalvarense que sembró en la entidad y la patria el fruto de la lealtad, y ejemplo de todo buen ser humano que sirvió a la Patria sin recato.

    El General Manuel Álvarez Zamora nació en la Villa de Almoloyan en 1800. Fue Regidor de Colima de 1826 a 1828, Alcalde en 1832; Centralista en 1835; y Vocal de la Diputación Territorial de 1847 a 1853.

    En reconocimiento a sus méritos el presidente de la república Ignacio Comonfort lo nombró primer vocal de la Junta Constitutiva del Territorio de Colima en 1855.

    Para posteriormente el Congreso del Estado que se instaló el 19 de julio de 1857, lo  designara Gobernador provisional; para después ser electo en comicios celebrados el 21 de junio de ese mismo año, Gobernador Constitucional del Estado.

    Sobre el caso vale recordar que en ese año de 1857, la nueva Constitución proclamada en Querétaro, otorgaba a Colima su ansiado sueño: ser estado libre y soberano de la federación.

    La tarea inmediata de Manuel Álvarez fue crear las estructuras de la nueva entidad federativa, junto con la clase política local que designó para ocupar los puestos públicos, una vez que se habían celebrado las elecciones para el caso, y de los diputados constituyentes, el 21 de junio de 1857.

    Fue así como el 19 de julio quedaron instalados los poderes Ejecutivo y Legislativo, en solemne ceremonia en la que Manuel Álvarez, primer gobernador constitucional, dirigió unas palabras al respetable en que ponderó «la dicha inmensa que se ha derramado sobre el territorio de Colima», al ser modificado «nuestro ser político» y sustraerse «de la dependencia absoluta a que fuimos condenados por mucho tiempo».

    Y agregó: «El Estado de Colima, rico por su agricultura, por su comercio y por esos mares que se azotan en sus deliciosas playas, lo será aún más por su independencia.

    Abierto el primer periodo de las sesiones ordinarias, los diputados aprobaron por unanimidad el dictamen que declaraba gobernador electo al general Álvarez, quien volvió a dirigirse a la concurrencia: diciendo: «Mi gratitud será eterna, y sacrificaré gustoso mi existencia, si es necesario, para la felicidad pública». Para terminar, dijo: «He puesto a Dios por testigo de que cumpliré con mi deber. Mi juramento no será en vano, pues sé que me obligo delante del cielo y delante de los representantes del pueblo».

    El 26 de agosto siguiente, «justamente en el día en que concluyeron los debates de la carta fundamental», como dijera Ramón R. de la Vega, estalló una asonada que encabezaron los capitanes Mariano Véjar y José G. Rubio. Al ser informado, el gobernador armó a algunos hombres y al frente de ellos se encaminó hacia donde estaban los amotinados.

    Los soldados y paisanos que seguían al general lo dejaron solo, pero él siguió adelante creyendo que podría aquietar a los revoltosos, que se hallaban en los portales de la Plaza Mayor, «pero inmediatamente una bala le atravesó el pecho y cayó sin rastro de vida». Según testimonio de Mariano de la Madrid, quien durante muchos años ocupó la jefatura política de Colima, «a Manuel Álvarez le dieron un balazo en el corazón y una puñalada en el pulmón derecho».

    Ante tan trágico episodio, Ramón R. de la Vega, dijo en su momento: «La maldad y la envidia quiso que pagáramos bien cara nuestra independencia local, y a semejanza de los antiguos, hemos sacrificado en un gran día una joya inestimable».

    Fue el 18 de septiembre de 1857, a menos de un mes del asesinato de Manuel Alvarez, cuando el Congreso local lo declara “Benemérito del Estado

    Para posteriormente el 15 de septiembre de 1860, el entonces gobernador del Estado, Urbano Gómez, por decreto, asigna el nombre de Villa de Alvarez, a la Villa de Almoloyán, en honor y justo reconocimiento a Don Manuel Alvarez.

    Con motivo del primer centenario de su muerte, se inaugura el 26 de agosto de 1957, el monumento en que hoy rendimos homenaje a tan ilustre villalvarense.

    En el marco de ese reconocimientos llegamos a la Sesión Solemne celebrada por los integrantes de la Quincuagésima Quinta Legislatura Local, que el día 7 de agosto de 2009 acuerda inscribir en respuesta del decreto No. 590 con letras de oro en un muro de Honor del recinto Parlamentario, el nombre de Manuel Alvarez Zamora, junto con el de otros destacados colimenses.   

    Finalmente diremos que este día, se rinden honores sin recato a quien honor merece.

    Villa de Alvarez Col., 26 de agosto de 2010

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