CARLOS FUENTES FUE RECORDADO EN EL “HAY”

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    “Para mi generación”, aseguró el escritor argentino Alberto Manguel, “Fuentes no sólo fue un gran escritor, quien nos dio una literatura dentro de la cual luego fue posible reconocer a Borges, que ya estaba, y a García Márquez, que estaba por venir. Nos dio una suerte de código moral: el escritor puede ser consciente de su rol político y de ser una voz que nos dice que la literatura es una guía cívica, no sólo artística”.

    Una oportunidad para sacar del baúl algunos recuerdos, como los de Sergio Pitol, quien conoció a Fuentes hace casi seis décadas, durante las clases en la Facultad de Derecho: “Un joven de 22 años, vestido siempre con elegancia, poseedor de una enorme habilidad verbal”, autor de una obra que se convirtió en una revelación.

    “Todo escritor posterior, quiéralo o no, es deudor de los libros que en esa década dieron un salto de casi un siglo. Junto con Pedro Páramo, la novela de Fuentes (La región más transparente) fue el carpetazo de un tipo de literatura anacrónica: la novela rural, moribunda y paulatinamente sepultada. Fue nuestra entrada de lleno en un mundo que Reyes había inaugurado casi 50 años antes.”

    Desde la perspectiva de Adolfo Castañón, Carlos Fuentes fue un hombre de tres mundos, porque si bien se educó en la cultura española, también tenía una formación muy bien asentada en la cultura francesa, amén de expresarse con una gran naturalidad en lengua inglesa. Añadió: “Un árbol que está en pleno crecimiento, porque somos contemporáneos y coetáneos de una fuerza creadora que se fue renovando a lo largo de medio siglo.”

    Aunque alejado en territorio, no así en la lengua, el colombiano Santiago Gamboa reconoció que los libros de Fuentes mostraron a su generación un camino posible, espacios de libertad al interior de la literatura.

    “La obra de Fuentes nos sacudía, nos deslumbraba, nos mostraba el mundo y nos daba una condición de universalidad, que nos invitaba a tener después una gran universalidad. Nos decía: ‘Tenemos el derecho a conocer todas las tradiciones, a escribirlo todo’”.

    Fuente: MILENIO