ENGAÑAR AL JEFE DEBE TENER UN COSTO

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Amanecer Político

Por: Felipe Díaz Cortez

Algo que se observa y de manera muy común, particularmente en el sector público es que los subordinados le mienten al jefe para ocultar sus deficiencias. Y les voy a citar un ejemplo vivido.

Durante la administración estatal del Lic. Mario Anguiano Moreno se implementaron reuniones mensuales de evaluación del Plan Estatal de Desarrollo, donde participaban todos los integrantes de su gabinete.

Y como en cualquier pasarela, iban desfilando cada uno de los titulares de las áreas del gobierno del estado de Colima. No recuerdo cuántas fueron, pero no muchas, porque en la última, después de que el secretario de seguridad expuso de trabajo, donde todo era color de rosa, MAM lanzo la pregunta que provocó un gran silencio en la sala: ¿Y así lo percibe la gente en Colima?

Y continuó diciendo: “Al final de mi administración a quien el pueblo va a juzgar es a mí, no a ustedes, hijos de la chingada”. Se vio visiblemente molesto y con mucha razón, porque los secretarios le pintaban todo muy bien, pero el pueblo no lo veía igual. En el área de turismo pasó varias veces cuando se inflaban las tasas de la ocupación hotelera, sobre todo en las temporadas altas.

Situaciones así son muy lamentables porque hacen quedar mal a titular del poder ejecutivo que es el responsable de todo lo que pase o no pase en su respectiva administración. Y como dijo Mario Anguiano, el pueblo al que juzga es al titular, no a los de abajo.

Otro ejemplo es lo que pasó en Chihuahua, donde supuestamente quien facilitó la entrada de agentes de la CIA o de la DEA para operar en territorio mexicano, fue César Jauregui el entonces fiscal general de aquel estado de la república, sin la correspondiente autorización del gobierno federal como marcan los protocolos.

Quiero recordarles uno de los principios básicos de la administración: “La responsabilidad no se delega, se comparte”. Los de abajo puedes equivocarse por el titular es el primer responsable y es al que el pueblo llamará a cuentas.

Y en este sentido debe sentarse un precedente de que el colaborador que engañe al titular del área que sea debe ser castigado con la baja del trabajo, para que sirva de ejemplo al resto. Pero el jefe no se salva del escrutinio popular. 

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.