Por: Gustavo López Solórzano
Debemos arrojar a los océanos del tiempo una botella de náufragos siderales, para que el universo sepa de nosotros lo que no han de contar las cucarachas que nos sobrevivirán: que aquí existió un mundo donde prevaleció el sufrimiento y la injusticia, pero donde conocimos el amor y donde fuimos capaces de imaginar la felicidad. Gabriel García Márquez
Cuando era candidato a la presidencia de la republica el Lic. José López Portillo, tenía como parte de un slogan de campaña un mensaje motivacional que decía “la solución somos todos”. Naturalmente que el mexicano en su estilo inigualable para crear y mejorar de manera chusca lo ya creado, le cambio una palabra y el eslogan quedó así, “la corrupción somos todos”. En su momento, cada candidato indistintamente del partido que sea, ha pasado por el escáner del pueblo y con ello ha sido sujeto a la modificación de sus comentarios y frases para satisfacción del pueblo.
Aunado a las dificultades cotidianas que vive la gente de cualquier lugar, está la tristemente famosa corrupción, lamentablemente nuestro país es uno de los más golpeados en este aspecto, pese a los esfuerzos que hacen los gobiernos federal, estatal y municipal. Los argumentos son muchos y muy variados, desde “el gobierno hace que me paga y yo hago como que trabajo” hasta el “la verdad, gano poco y pues un extra no me cae mal” o aquel de “¿cómo lo podemos arreglar más pronto?”. Usted, su familiar, su amigo o su vecino, hemos sido víctimas en un hecho de corrupción y a la par, cómplices del mismo.
Hablaré con este ejemplo de otro país, supongamos que un ciudadano se pasa el semáforo en rojo, un agente de tránsito se da cuenta y hace el intento de elaborar un folio con la multa respectiva, mientras lo entera de la falta que acaba de cometer; el conductor, que conducía con prisa porque iba a recoger un premio de la lotería y decidió que, dada la importancia del premio, nada pasaría si omitía el alto, empieza a sudar porque sabe que tendrá que pagar una cantidad considerable por su falta al reglamento de vialidad y mas allá de ello, empieza a reflexionar en que pudo haber sido peor si hubiera provocado un accidente cuyas consecuencias habrían sido mortales para el otro, no para él, porque curiosamente ese día se levantó invulnerable y está convencido de que saldría ileso, (estoy siendo irónico) finalmente el asunto termina en “¿podemos arreglarlo de otra manera?” la respuesta es “ándele pues, pero tenga más cuidado para la otra”
“Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata” decía mi abuela y si, la triste verdad es esa. La gente está satisfecha hasta el cuello de tanta corrupción, pero somos los primeros no solo en tolerarla, sino en promoverla. Al respecto, la iglesia católica en voz del cardenal Norberto Rivera, duda hoy de que la Secretaría de la Función Pública cumpla con su función y acusa de que “solapa” actos ilegales y señala que la clase política, sin dar nombres, ve con buenos ojos los actos ilegales y agrega otras expresiones nada favorables sobre el tema, acusando al sistema de lo caro que ha salido vivir en un régimen que avala la corrupción, 1.5 billones de pesos. En fin, “por sus frutos los conoceréis”.
ABUELITAS:
De lo bueno que nos dan las notas informativas es que de acuerdo al INEGI, el ayuntamiento de Colima ocupa el segundo lugar con menos corrupción. Lo anterior con base a la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2013, que ha valorado una serie de aspectos relacionados con los tramites y servicios que brinda a la ciudadanía. Bien por el equipo de trabajo que coordina el Prof. Federico Rangel Lozano y bien por los colimenses que reconocen lo que se está realizando en bien de la sociedad.
Hablar de una vida que se pierde cualquiera que esta sea, es hablar de dolor y tristeza, cuando la ausencia es de una familiar directo e inmediato, representa una serie de sentimientos encontrados, preguntas que no siempre tienen respuesta y el vacio natural que ello conlleva. Expreso mi acompañamiento al amigo José Eduardo Hernández Nava, por el fallecimiento de Don Daniel. Así mismo, a mi compañera Claudia Gaitán Chávez, por la partida de Don José Manuel. Deseo para ambos la paz y el consuelo necesarios. Es cuánto.

