YO NO TENGO REVERSA

0

Por José Díaz Madrigal

Alfonso Cano fue el seudónimo de un combatiente colombiano perteneciente a las FARC, la mayor organización guerrillera que ha existido en Colombia; ésta estuvo vigente desde 1964 hasta 2016. Este grupo subversivo fundado por Manuel Marulanda, alias Tirofijo, en el departamento de Tolima, palabra casi homónima a nuestro Colima, diferentes por una letra.

Tirofijo se ganó el mote, por ser muy atinado para disparar su rifle; donde ponía el ojo, tumbaba a un soldado de un solo balazo. Conservó la jefatura del movimiento rebelde, desde su creación hasta su muerte por un tumor canceroso.

Tras la ausencia definitiva de Tirofijo, asumió el mando de toda la organización guerrillera Alfonso Cano. Éste personaje era un siniestro intelectual de izquierda, egresado de La Universidad Nacional de Colombia; hijo de padres acomodados económicamente de clase media alta. Siendo el quinto de siete hermanos, que vivían en un exclusivo barrio al norte de Bogotá.

Durante su época de estudiante por los setentas, se hizo líder de las Juventudes Comunistas de Colombia; captando la atención de varios frentes guerrilleros especialmente el de las FARC, que lo invitaban a dar conferencias en la clandestinidad a integrantes de esa organización. A finales de la década mencionada, aparte de las convincentes pero locuaces pláticas sobre Marxismo-Leninismo que impartía a los guerrilleros, también se dedicó al sabotaje, robo, extorsión y vandalismo urbano.

Por estos últimos motivos, la policía le echó guante, fue detenido luego de un allanamiento a la casa donde vivía con su esposa y un hijo pequeño. Hurgando en escondites la policía le encontró 50 mil dólares en efectivo, producto de robo y extorsión -clásico en izquierdistas criminales-. Lo llevaron a la cárcel, donde estuvo preso 18 meses hasta la amnistía decretada por el presidente Belisario Betancur. Abandonó a la esposa y al hijo, no regresó con ellos; se internó en lo profundo del bosque para unirse de lleno a las FARC.

Hecho todo un guerrillero, por sus conocimientos y habilidades asciende rápidamente en el comité directivo, cerca de Tirofijo. Por la década de los noventa, se empiezan a dar los primeros intentos para encontrar la paz, en el gobierno y las FARC. Se realizan dos rondas de conversaciones, una en Venezuela y otra aquí en México; Tirofijo comisionó a Cano para que asistiera en su representación.

La reunión en México, se desarrolló en la ciudad de Tlaxcala. A esta junta fue invitado un hermano de Alfonso Cano, Roberto. Años después éste platicó que a Alfonso le dió gusto verme, cosa que aproveché para invitarlo a dejar la guerrilla, que luchara civilizadamente dentro de un partido político, como yo lo hacía. Se me quedó viendo fijamente por unos minutos, luego se levantó de la silla y me dijo: Bueno hermano, nos vemos, siga su camino que ya sabe yo no tengo reversa.

El Jueves pasado, fue el más reciente choque del periodista de Univisión Jorge Ramos y Lopez Obrador. El afamado comunicador mexicano que radica en los Estados Unidos, empieza por mencionar la cifra de muertes habidas en la presente administración, le dice sin tapujos: Su gobierno señor presidente, es el más violento de la historia moderna de México, con más muertes que los sexenios de Calderón y de Peña Nieto. Las cifras las tomé de las páginas oficiales de su propio gobierno.

Obrador con cara de cínico desparpajo y sin tantita vergüenza, se atreve a refutar las cifras que son claras y evidentes, sin estar maquilladas, contesta: No coincido contigo, es decir da a entender que Ramos está echando mentiras. Éste continúa diciendo: Su política de abrazos y no balazos, ha traído más balazos, por lo que le propongo que modifique, que corrija esa estrategia contra la delincuencia.

No vamos a cambiar la estrategia, menciona Obrador, porque nos está dando resultados -miente de nuevo el presidente-. El de Univisión le revira: No debería estar tranquilo, esta es una emergencia nacional, es una crisis. Volvió a la carga Lopez Obrador, repitiendo lo mismo: No voy a cambiar la estrategia para combatir los hechos violentos, porque está dando resultados. Miente otra vez el presidente.

Alfonso Cano por no dar marcha atrás, o como él decía «Yo no tengo reversa» más tarde lo mató el gobierno colombiano en un ataque. El sucesor que lidereó las FARC luego de la muerte de Cano, si entró en razón y tuvo la capacidad de encontrar la ruta de la paz, firmando los acuerdos en que ponían fin al largo conflicto armado.

López Obrador en algunos temas recula, por ejemplo con los gringos; sin embargo en el importante tema de seguridad, es como Alfonso Cano, no tiene reversa y esta cerrazón de mollera, ha incrementado la inseguridad y la mortandad de mexicanos.