YA HUELE A FERIA

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Por: Jaime Medina

La fiesta en honor a los muertos, ya está presente. Donde los invitados de honor serán todos aquellos que se nos adelantaron en el camino o pasaron a mejor vida. Estoy hablando de una tradición de más de 190 años y que cuenta con mucho significado entre los colimenses, y que en latín significa: Omnium Sanctorum, La Feria de Todos Santos. Una feria, que desde 1824 ha venido transformándose en todos sus matices que la caracterizan y ha otorgado regocijo, momentos y asombro de todos aquellos visitantes y forasteros que interactúan con ella.

Perones, dulces de alfajor, fruta de horno, caña, nueces, muéganos, garapiñados, frituras, churros, agua de vitrolero, antojitos mexicanos y muchas cosas más; dan el toque y la existencia del sabor en los paladares de los distintos comensales andantes que se pasean en aquellos pasillos largos invadidos por una gran variedad de cubículos de sabores y colores.

 Los artesanos, exponen sus creaciones moldeadas por sus manos mágicas y transformadoras, convirtiendo sus figuras, diseños o grabados, en verdaderas obras sagradas y complacientes ante el lente humano, dando fé a la verdadera riqueza del talento de la región.

Caminando entre olores, sonidos y balbuceos; a lo lejos, se observan unos gigantes de luces que atraen a chicos y grandes, llamados: Juegos mecánicos, que todo aquel que convive con ellos se convierten en seres excitados y alegres por las miles de experiencias que les hacen vivir. Gritos, lloriqueos y risas, se convierten en el idioma de aquellas tierras donde prevalecen las imponentes atracciones. Grandes filas de cientos de personas heterogéneas, esperan ansiosas y esperanzadas de poder estar en los cuerpos de las siluetas de metal mecanizadas.

 

Con un sonido estrépito, y en un recinto donde converjan las distintas disciplinas dándole figura y vida a instrumentos, cantos, bailes y exclamaciones, la Concha Acústica, coquetea al público por medios de seres profesionales, sabios y tenaces; presumen y demuestran su intelecto artístico enamorando al pueblo con sus movimientos únicos y cadenciosos.

Los bares, restaurantes, mesones y cantinas; sacian los gustos de los individuos que forman parte de ellos, transformando su convivencia en gozo, en donde en sus mesas y bebidas dan credibilidad de todos los miles de historias de alegría, fracasos y experiencia que llegan a su existencia, y que son compartidas por los cientos de almas que ahí se encuentran, transformando sus aposentos en miles de voces distorsionadas que todo aquel que va pasando puede percibir.

La ganadería, pesca, minería y agricultura; demuestran la riqueza de la tierra colimota en diferentes stands, reflejando la abundancia de la vida en nuestra tierra, afectando de una forma positiva al sostenimiento económico y monetario.

Al rincón o al costado del recinto ferial, existe un andador asechado por personas con voz vigorosa y robusta. El cual, su único objetivo, es influir en el convencimiento de los transeúntes para que hagan suyos las prendas, objetos y utensilios caseros que tienen a diestra y siniestra. Los Gritones, son emblemas vivos de toda fiesta regional del país, y que hoy, en nuestra máxima festividad, invadirán con su peculiar característica.

La esencia y el misticismo, como en cada año, empiezan a energizar las ganas y el entusiasmo de cada residente del Estado, impulsando a la búsqueda de la distracción y gozo. La Feria de Colima, ya está aquí, ¡Vamos a la feria!

 

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.