Una propuesta para la reforma electoral

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Bitácora Reporteril

Por: César Barrera Vázquez

 Si es verdad que el oficialismo y el partido hegemónico quieren transformar para bien nuestra democracia, entonces lo pertinente es que se establezcan verdaderos mecanismos que permitan acceder a las y los ciudadanos a la toma de decisiones políticas, con cargos de representación popular.

Es cierto que hay políticos profesionales que han dedicado toda su vida al servicio público, acopiando durante ese tiempo un gran acervo de conocimientos y experiencias. Esos políticos y políticas por su capacidad suelen mantenerse vigentes, y son bien vistos o mal vistos por la sociedad dependiendo de su actuar y sus acciones, así como de su capacidad de justificarse y comunicar su trabajo.

Por otro lado, están los impresentables. Esos que sólo le sirven al sistema de partidos para encumbrarse y perpetuarse. Esos deberían ser defenestrados del sistema político y dar cabida, en su lugar, a representantes de organizaciones civiles, sectores organizados, académicos, entre otros miembros de la sociedad que tienen la capacidad y las ganas para trabajar en beneficio de la colectividad, con total independencia de los intereses partidistas y de grupos.

Si la nueva reforma electoral realmente quiere establecer un nuevo paradigma en nuestra democracia, entonces que propicie la creación de estos mecanismos para garantizar una verdadera representación política, pues en gran parte la crisis del sistema actual es por la falta de representatividad.

Por eso la falta de legitimidad democrática y política de las últimas reformas, como la judicial, la de ley de amparo, la de militarización, la de extinción de organismos autónomos constitucionales, entre otras más, que más que fortalecer la democracia participativa fortalecieron, en cambio, al aparato de gobierno en detrimento de los derechos y libertades de las y los ciudadanos.

Si la nueva reforma electoral que plantea el oficialismo no tiene un verdadero consenso político (como ha sucedido con las anteriores enmiendas, impuestas por la mayoría espuria), luego entonces lo único que se demostrará es el talante despótico, autoritario y antidemocrático del actual régimen y de la nueva clase política que emana de su movimiento.

Dos puntos

Quieren desaparecer los plurinominales. Eso sería un retroceso y regresaríamos a los tiempos del viejo PRI. Lo ideal es que se mantengan, pero que se den únicamente aquellos ciudadanos que por mérito y capacidad pueden ocupar un cargo de legislador. Con eso realmente se cambiaría el paradigma del sistema y sería una verdadera reforma electoral. El pretexto de reducir los costos de las elecciones, eso se puede hacer desde el momento en que se aprueban los presupuestos. A menos que realmente se tenga una intención aviesa con esta reforma. Al tiempo se verá.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.