UNA BENDICIÓN Y UN SACRILEGIO

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Por José Díaz Madrigal

Agridulce para la comunidad de San Juan Pablo II, fue esta semana que acaba de terminar. El domingo pasado con el encendido de la primera vela de adviento e inicio de un nuevo año litúrgico en la Iglesia Católica, se aprovechó también la ocasión para que el señor obispo de esta diócesis de Colima, Don Gerardo Díaz, hiciera la ceremoniosa bendición de un magnífico monumento en bronce, de nuestra Señora La Virgen de Guadalupe.

Desde los últimos días del año pasado, el escultor colimote José Tejeda, creador de distintas obras de arte locales así como a nivel nacional; presentó a la feligresía del Santuario de San Juan Pablo II, un modelo hecho de armazón de metal, cartón y plastilina; de lo que sería a futuro la estatua en bronce de La Virgen del Tepeyac, con la idea de ser colocada en un pedestal en el atrio de la entrada del Templo.

El prototipo que se hizo, estuvo a un lado del altar por muchos meses, con el propósito de dar a conocer el proyecto y que la gente que acudía a Misa, opinara acerca de la imagen que fungía de patrón para la que luego se iba a realizar en forma definitiva. Como es natural, hubo distintos puntos de vista. Sin embargo la mayoría de feligreses aprobó el modelo y apoyó económicamente.

Fundir la estatua fue un trabajo arduo, de gran esfuerzo para el escultor. Se fabricaron más de 30 moldes para el vaciado del bronce, después se unieron las piezas una con otra en una especie de rompecabezas. Al final, aparecieron un par de anomalías que no se echaban de ver a simple vista. Para dar solución, el escultor decidió apoyarse con colegas suyos de Guadalajara, donde se estuvo trabajando minuciosamente hasta quedar a la perfección.

Directo desde la Perla Tapatía, en una camioneta tipo Pick-Up, llegó la soleada mañana del jueves 27 de noviembre al Santuario la estatua ya terminada. La base recubierta de cantera, ya estaba lista para recibirla; así que se instaló ese mismo día. Se colocaron los últimos fragmentos de cantera que hacían falta en el pedestal y todo quedó listo para la Misa solemne del domingo 30 de noviembre de este 2025.

Con el Templo lleno, ante más de mil fieles; el autor de estas líneas tuvo el honor de ofrecer las palabras de gratitud al señor obispo, que acudió a bendecir la nueva escultura, que dicho sea de paso, es la más grande de su tipo en todo el occidente de México.

La parte central del mensaje decía: La comunidad de San Juan Pablo II, le agradecemos profundamente que nos acompañe a bendecir nuestro atrio, que es un lugar de encuentro, de recibimiento y de reconciliación. Aquí descubrimos Al Dios de los encuentros, tal como los peregrinos en el camino de Emaús, que se encontraron con nuestro Señor Jesucristo.

Aquí la vida y la fe se tocan, los vecinos se saludan, y se preparan corazones. En este lugar hemos querido colocar a Santa Maria de Guadalupe, con los brazos abiertos como signo de presencia maternal y consuelo para muchos. Por ese motivo queremos grabar bajo sus pies, sus palabras eternas: ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?

Una vez en el atrio y bendecida La Virgen, la alegría de la gente se notaba. Ante un sol radiante, los feligreses no perdieron oportunidad de platicar con Don Gerardo y tomarse fotos con él.

Toda la reseña que se acaba de relatar, es la parte dulce de la historia. La parte agria como naranja agria, es la que a continuación se describe. Apenas habían pasado tres días, el miércoles en la madrugada; nuestro querido Santuario fue víctima de la delincuencia. Con destreza y habilidad, los ladrones ingresaron a la sacristía donde se tenían resguardados los Cálices Sagrados y un Evangeliario de pastas metálicas, todo ribeteado con frisos dorados. Los Cálices estaban asegurados en una caja fuerte. Que se llevaron con todo y caja.

Fueron dos de estas copas Sagradas, también recubiertas de oro; que sirven para contener el producto de la vid y que se usan para beber el vino Consagrado cuando éste se convierte en La Sangre de Cristo. Durante el ritual de la celebración Eucarística. Es un misterio Teológico que se conoce como la Transubstanciaón, que es el momento de la transformación del vino en La Sangre de Cristo, por pura eficacia de la palabra de Jesús y la acción del Espíritu Santo.

De los dos Cálices, el más grande tenia unas semanas que se había traído desde Roma. Es una Reliquia de tercer grado. Se compró cuando se hizo el viaje en el mes de octubre. Fue en una tienda de artículos religiosos para traerlo con gusto a Colima. Debido a las duras medidas de seguridad para poder ingresar a San Pedro, fue un verdadero drama entrar con el Cáliz a ese hermosisimo Templo. Una vez adentro, era de noche cuando ya estaban cerrando las puertas de la principal Iglesia del mundo. Pues ocurrió otra odisea cuando el cardenal Mauro Gambetti que iba de salida, permitió que se posara nuestro Cáliz sobre la tumba de San Juan Pablo II.

Lo que hicieron los ladrones es un sacrilegio, es una falta de respeto para el pueblo Católico; por el simbolismo Sagrado que encierran los Cálices y el Evangeliario.

La noticia se difundió por todos lados. Quien quite con una carga de buena suerte, la Fiscalía del Estado de Colima, logre recuperar éstos objetos Sagrados, que tienen un hondo significado para toda la comunidad de San Juan Pablo II.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.