Por José Díaz Madrigal
El Jueves pasado citaron a comparecer ante La Fiscalía de Justicia Militar, al general retirado Mauricio Ávila Medina; quien ha manifestado sin tapujos su inconformidad contra el programa de seguridad del gobierno federal y el rol que desempeñan las fuerzas armadas en esta administración.El oficio donde se le notifica es en calidad de inculpado, sin precisar el delito que se le atribuye. La posible falta que haya cometido el general, es que ha difundido su desacuerdo con las decisiones del presidente.Entre otros señalamientos, el general Ávila Medina ha expresado que en México los secuestros, las extorsiones y los asesinatos ocurren por decenas todos los días; sin que el gobierno haga nada. Las masacres que se dan por distintos puntos de la geografía nacional, demuestran que ni su gobierno, ni el Congreso ni La Suprema Corte de Justicia ni sus jueces han hecho algo; ni tienen voluntad de hacerlo.En una de las publicaciones que se reproducen en la plataforma de Tik Tok, afirma que la inseguridad que vive el pueblo, muestra que “Los militares no estamos cumpliendo el juramento de defender a la patria”.En otra grabación mencionó que Porfirio Muñoz Ledo dice que el presidente de México tiene nexos con el crimen. El actual gobierno no combate a los delincuentes. ¿Que impide al presidente combatir a los criminales? Siendo que el Estado mexicano tiene el monopolio de la fuerza legítima para someter a los malhechores.Concluye en uno de los vídeos: acabemos con la nefasta política de las buenas intenciones y construyamos en su lugar, soluciones acertadas de los problemas nacionales y extirpemos las tendencias dictatoriales del actual régimen.La dignidad se define como el respeto de sí mismo y conlleva el sentir de nuestra congruencia y honestidad. Éste viejo general de 82 años, tiene más reverencia con la auténtica virtud militar del sentido de honor que ni el propio Secretario de la Defensa Nacional.De acuerdo a la ley castrense, al general Ávila se le citó a la Fiscalía Militar; pero no acudió, envió a un representante. Conforme al escalafón de manado del instituto armado, el presidente de la República es el máximo jefe del ejército mexicano. Sin embargo a todas luces se ve, que la estrategia despaturrada de su política de seguridad nacional, está fallando y con su enfermiza obsesión de mantenerla sin cambio, está destruyendo la credibilidad y utilidad de las fuerzas armadas y de pasón rozón le está dando en la torre a la confianza que la gente le teníamos a un organismo que era equivalente a respeto y autoridad.Tenemos un ejercito debilitado por culpa del presidente y también por la tibieza -confundida con disciplina ratonil- del general secretario, que no tiene los arrestos para encarar al jefe del ejecutivo. Como sí lo hizo el general de más alto rango Mark Milley, en tiempos de Trump, que no obedeció una orden de éste, ya que iba en contra de la seguridad de Los Estados Unidos. No le pasó nada, ni le fincaron delito militar y pudo detener al irascible presidente.El mérito del general Mauricio Ávila Medina es que su lealtad es con México, no es rastrera complicidad con el tabasqueño. Se nota en los mensajes que le duele que el ejercito esté con las manos atadas, sin poder defender al pueblo de los criminales; donde dan toda la apariencia de soldados cobardes y correlones.La fidelidad verdadera, honorable de militar caballeroso, es con el débil, con el pueblo que sufre a los malos gobernantes; que padece también impunidad, injusticia y falta de seguridad.Bien por el general Ávila, hombre íntegro, que tiene ante todo dignidad y, no le teme a la intolerancia presidencial por pensar diferente, ni tampoco a convertirse en perseguido político de este régimen.

