UN LEÓN EN EL VATICANO

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Para Leo Winter

Por José Díaz Madrigal

Allá por los lejanos días de la infancia, escuchando a señoras que platicaban con mi madre, el modo en que se elegían a los Papas en Roma. Consistía que en la reunión de cardenales a puerta cerrada, EL Espíritu Santo en forma de una pequeña columna de humo blanco, se paraba sobre la cabeza de aquel cardenal designado y que por tanto era el mero bueno. El tío Chuy que también oía, siendo un fumador empedernido, apuntalaba la misma historia comentando: hagan de cuenta la “jumata” que avienta mi cigarro de hoja. Eso era pura mitología rural.

Leo en latín significa León y éste a la vez representa valentía y liderazgo. En el Antiguo Testamento, Judá es el cuarto hijo de Jacob quien fue el último de los patriarcas. Cuando Jacob estaba por finalizar sus días en la tierra, bendice a Judá de un modo profético diciéndole toda la grandeza y autoridad que tendría él y su descendencia, incluyendo en el futuro a Jesús hijo de José y María. Jacob describe a Judá como un León que dominará a sus enemigos y el cetro real no se apartará de él, hasta que llegue el Rey de reyes: Jesucristo nuestro Señor. Ésta es la explicación Bíblica del relato veterotestamentario conocido como, El León de Judá.

Ahora que el nuevo y discreto Papa Robert Presvot Martínez, tomó el nombre de León XIV; vale la pena recordar cuando menos a dos de ellos, León I y León XIII. Presvot no eligió su nombre de modo casual, el nombre tiene mucha importancia. Por una parte se enmarca en León I, uno de los sucesores de San Pedro, más grandes del primer milenio.

A León I que estuvo de Papa entre los años 440 y 461, se le considera el salvador de la civilización de su tiempo; en momentos cruciales cuando era amenazada por el caos y la destrucción que representaba el temible Atila, jefe de un violentisimo ejército de invasores que acababan con todo lo que encontraban a su paso. Atila se dirigía a Roma con el propósito de arrasar y destrozarla. Cuando León I fue informado de las intenciones de Atila, sin perder tiempo salió a su encuentro. El Pontífice no llevaba ningún ejército ni tampoco armas, pero con su sola presencia y sabias palabras logró detener aquella horda de salvajes.

El semblante y la actitud de León I, quedaron marcados como fuerte simbolismo de lo que es un Papa; que protege al pueblo no con brutal agresividad, sino con autoridad moral y ante todo valentía. Aquella postura de León I, vuelve a tener relevancia con los problemas del mundo actual: guerra en Europa y el Medio Oriente, el funesto desarraigo espiritual que padecen las nuevas generaciones; los problemas ecológicos y de cambio climático y la no menos grave polarización entre la sociedad y los gobiernos.

León XIII es el otro Papa, que viene siendo muy significativo para nosotros en Colima. Fue él quien ordenó la creación de la diócesis de Colima hace más de 140 años. Le tocó dirigir a la Iglesia Católica de 1878 a 1903. A León XIII se le ha calificado como uno de los Papas más acreditados de los tiempos modernos. Escribió la encíclica Rerum Novarum -“De las Cosas Nuevas” en latín-, que que se ha catalogado como una especie de constitución de lo que es actualmente La Doctrina Social de la Iglesia. En ésta se reconoce todos los derechos de los trabajadores, los salarios justos, la función de un equilibrio honesto entre empleados y empleadores y especialmente la obligación de empresarios y patrones a dar trato recto y respetuoso a los trabajadores.

Cuando era rector de la Congregación religiosa de los Agustinos, a la cual pertenece el nuevo Papa León XIV, vino varias veces a México. Quienes tuvieron la fortuna de tratarlo en corto, dicen de él: es un hombre amable, bondadoso, devoto y espiritual que ha hecho todo lo que está en sus manos para servir al Señor y al pueblo de Dios.

No en balde el cardenal Presvot adoptó el nombre de León XIV, puesto que emblemáticamente se identifica con el valiente León I, que con su pura presencia y calidad moral de sus palabras, evitó la barbarie y la destrucción de la civilización de su tiempo y por otro lado León XIII más de nuestra época, que inauguró con su encíclica de las “Cosas Nuevas” el justo derecho que tienen los trabajadores a ser remunerados con salarios adecuados y sobre todo a ser tratados con dignidad.

Salud y larga vida a nuestro nuevo Papa León XIV.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.