TONALTEPETL

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Por: Gustavo López Solórzano

LA GENERACIÓN QUE SE VA

“Faltan tantos a mi lado, tantos de los que quise y quiero”. Fragmento, Hoy no quiero cantar. Leonardo Fabio.

La generación a la cual pertenezco se está yendo. Y lo digo sin dramatismo, con la serenidad que dan los años y con la lucidez que deja haber vivido a plenitud.

Se va despacio, en silencio, casi sin hacer ruido. Uno a uno, los rostros que crecieron conmigo en la misma calle, en la misma escuela, en el mismo pueblo, van ocupando otro lugar: el de la memoria.

Somos la generación del respeto aprendido en casa, no en un manual. La que aprendió a saludar a todos, a pedir permiso, a dar las gracias y a ceder el lugar sin que nadie lo exigiera. La del apretón de mano que valía más que una firma, la de la palabra cumplida.

Fuimos también la generación de la solidaridad. Cuando alguien enfermaba, todo el barrio ayudaba. Cuando alguien moría, el luto era de todos. Cuando a un vecino le faltaba algo, se compartía sin hacer cuentas. Entendimos pronto que nadie se salva solo y que la sociedad no es una idea abstracta, es la gente con la que te toca vivir.

Muchas son las vivencias que guardo. Algunas dulces, otras amargas, todas necesarias. Cada una formó parte de mi aprendizaje. Aprendimos a trabajar desde chicos, a valorar lo poco, a reparar en lugar de tirar, a escuchar a los mayores, a no prometer lo que no se puede cumplir.

Hoy veo con cierta preocupación una sociedad más rápida, más conectada y, paradójicamente, más sola. Una sociedad que discute todo menos lo esencial. Quizá por eso siento la obligación de dejar testimonio.

No escribo esto con nostalgia vacía, sino con gratitud. Si algo puede dejar mi generación antes de irse por completo, es esa lección sencilla: sin respeto no hay convivencia y sin solidaridad no hay futuro.

Nos estamos yendo, sí. Pero lo que aprendimos, si alguien quiere tomarlo, todavía puede servir.

ABUELITAS:

El jardín de San Francisco necesita apoyo municipal. Algunos bloques de piso están destruidos o faltantes, desde el trienio pasado vive en la penumbra casi total, riesgo para vecinos y transeúntes y urge, urge atención del área de alumbrado público y de parques y jardines. El llamado es atento y respetuoso al señor presidente. Es cuánto.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.