Por: Gustavo L. Solórzano
Hablar de política partidista puede generar incomodidades, cito como ejemplo que algunos ciudadanos comunes y corrientes, de esos que nada ganan, se apasionan de tal manera, que hasta pierden relaciones familiares y amistosas por defender lo indefendible. A un candidato hombre o mujer que ni los hace en el mundo y lo más seguro es que solo lo verán en la tele. En consecuencia, algunas de las personas que aspiran o se mueven en ese ámbito, son muy sensibles y me atrevo a decir, que hasta vengativos. Dijera el gran Sazago, nombres, nombres. (Salvador Zamora González)
La política partidista tiene su lado favorable y un lado oscuro. El primero se refiere a la posibilidad de tener un representante con autoridad, que pueda realizar gestiones y encontrar soluciones que conlleven a un bien común. Una autoridad que vele por el bien de los ciudadanos y con ello, el desarrollo de un estado o país. El otro lado que señalo incluye, muerte, abuso de autoridad, venganza, desprecio social, enriquecimiento de unos cuantos, bueno, etc. Etc. Etc.
Lo que escribiré a continuación usted amable leyente lo sabe, muchos políticos son un pan dulce cuando buscan el voto, digo muchos para no decir todos. Pero cuando un ciudadano los busca habiendo ganado, fingen demencia, se hacen que no ven y en el mejor de los casos dan citas que rara vez llegan a cumplirse. Eso sí, están listos para tocar puerta en el siguiente periodo, debe ser hermoso vivir bajo la sombra del presupuesto público y en no pocos casos, vivir sin trabajar.
Por eso no me gusta escribir sobre política partidista, porque he vivido más de cuarenta años inmerso en la vida pública de mi estado y conozco los dos lados que señaló. Incluso en algún momento llegué a vivir con indignación, que quienes al frente de las instituciones, humanos al fin, solo apoyaron a sus allegados y despreciaron a otros por ser de un partido distinto. Por eso, desde mi espacio personal y basado en la experiencia vivida, promuevo el voto nulo para quienes no han cumplido, para quienes solo han llegado a servirse, para quienes andan como saltamontes sin entregar resultados. De tal manera que, al margen de colores, aún no sé por quienes vamos a votar con los ciudadanos que coordino, pero si tenemos claro por quien no. La sociedad merece ser representada por gente sana, comprometida, amable y sobre todo, con ganas de trabajar, de servir y no de fingir para servirse.
Finalmente, dentro de lo lamentable está el hecho de que nuestra sociedad vuelve a confiar en sus instituciones partidistas y quienes las representan en turno, vuelven a fallar, es decir, ¿será maldición? Personas distintas, mismo partido, los candidatos o ganadores, fallan otra vez, mentira tras mentira, incumplen, se llenan los bolsillos y afectan a sus representados y gobernados.
Afortunadamente existe la memoria, el criterio, la experiencia en la ciudadanía, eso es determinante en la toma de decisiones. Serán las urnas quienes emitan la última palabra, nuestro voto será razonado y libre, secreto. Gane quien gane, seremos México y los mexicanos, quienes recibiremos el beneficio. Los que alcancen el triunfo están constitucionalmente obligados a gobernar para todos.
ABUELITAS:
En las comunidades gringas, y de otros países, los camiones de la limpieza tienen un sistema que engancha al bote de la basura y mecánicamente lo vacía en el interior del vehículo. Lamentablemente en nuestro estado esos camiones no existen y la forma de recolección (manual) pone en grave riesgo al personal de limpieza que recoge su basura y la mía. Alambres, vidrios, metales y diferentes tipos de objetos punzo cortantes amenazan diariamente su salud y su vida. Ojalá podamos organizar nuestra basura para un mejor manejo y principalmente, para proteger a los trabajadores que brindan este servicio tan importante. Sería algo extraordinario poder separar y reciclar. Es cuánto.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.

