TONALTEPETL

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Por: Gustavo L. Solórzano

“Las cosas que nos están tocando vivir”, me comenta la señora Triny. Con 96 años encima, la señora está lúcida y con ganas de vivir, “a pesar de lo que pasa”, dice ella.” “Mi madre decía que Don Porfirio, mandaba colgar a los que se propasaban”. Luego me contó que por la Calzada Galván “blanqueaban los árboles de tanto colgado”. Con su relato, evoqué las anécdotas de mi abuela Lupita, pues ella había andado en la revolufia y conoció de manera directa la problemática vivida y la solución que se daba a quienes delinquían.

Hoy, mujeres y hombres, menores y ancianos sin distingo, son víctimas de violencia, ya sea en casa o por situaciones fuera de la ley. Pesa, duele la indiferencia no solo de la sociedad misma sino de las propias autoridades, ante las circunstancias que se viven. “El problema surgió de la misma ley” dice Don Remigio, ¿por qué dice eso? le pregunté a mi vecino, “mira güero, es sencillo”, agregó, “todo mundo lo sabe, pero se hacen”, me reí abiertamente y reiteré mi interrogante, “esos de los derechos humanos tienen mucho que ver, hoy los chiquillos les pegan a sus papás, les faltan al respeto y nadie les dice nada”. Como en Pedro y Pablo, de los tigres del norte, se me borró la sonrisa.

Me queda claro que, haciendo uso de su legítimo derecho, la mujer ha buscado y lo ha conseguido; independizarse, profesionalizarse. Lamentablemente el hogar no está preparado para sostenerse sin ella presente. Si bien es cierto, los abuelos juegan un papel determinante en la vida afectiva de los menores, no son padres sustitutos en toda la extensión. Mamá amorosa es indispensable en el sano crecimiento y desarrollo de los menores, así, subrayado, sin la mujer en casa el hogar no tiene calor afectivo suficiente.

En un justo reclamo ante la ausencia materna, los niños manifiestan agresividad, apatía, desgano y lógico, todo ello se deriva de la falta de amor maternal, principalmente. Hoy las enfermedades relacionadas con la parte emocional, han aumentado, y si a ello le agregamos la violencia externa, pues es el acabose para el estado afectivo emocional. Hasta aquí dejo el tema por hoy, recibo observaciones. Mantengamos unida a nuestra familia.

Baldomero Larios Cuevas, hombre de trabajo e icono colimense, tiene en su haber un sin número de anécdotas, que he tenido el placer de escuchar. Formado en los caminos del ayer, a sus más de noventa años, vive arropado por el amor de su familia. “Se duerme como a las doce”, me dice mi querido amigo César, su hijo. Durante el tiempo en que comerció con el elixir de las palmas, Baldo, como afectuosamente le llamamos todos los que lo conocemos, supo adaptarse al lenguaje de sus clientes.

Niños, jóvenes, y hasta servidores públicos de alta responsabilidad, consumían su producto. Dando cabida en la mayoría de las ocasiones, al uso de un lenguaje nato, que adultos y jóvenes escolares le decían, “Baldo, me das un vaso de kool aid” con agilidad mental característica, les respondía, “Pa que se te quite lo buey”. Y no es que el fuera irrespetuoso, sino que sabía ponerse a la altura de adultos y  jóvenes, inquietos y atrevidos que gustaban gastarle bromas. “No sean tontitos mis niños, tomen Tuba de Baldo pa que se les quite”. Cada vez que leo sobre políticos incumplidos, ambiciosos, que solo buscan protagonismo o servidores públicos que pierden el piso y solo se sirven a sí mismos, las frases de Baldomero Larios Cuevas, vienen a mi memoria. Pienso buscarlo y pedirle que haga un esfuerzo y me prepare unos galones de tuba para repartirla en goteros.

ABUELITAS:

Bien por el ayuntamiento capitalino y su campaña en favor de la vida. Felicito a los restauranteros y estéticas que se suman a las campañas “Mesa Rosa” y “Silla Rosa”, que servirá para apoyar en la aplicación de mastografías a mujeres que no pueden pagarlas. Es cuánto.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.