Por: Gustavo L. Solórzano
Hace días escribí sobre el abandono de la carretera Colima-Comala, en el sentido de los excesivos baches que además de imagen inadecuada, representan posibles riesgos para los automovilistas que circulan por esa carretera. El pasado domingo me di una vuelta por aquellos rumbos y constaté que afortunadamente fueron tapados. Agradezco a nombre de quienes solicitaron ese apoyo, la respuesta inmediata que dio la autoridad correspondiente. Que importante y que bien habla de la autoridad, la atención que se brinda a la sociedad.
Con trabajos de limpieza en general, jardinería, pintura, dotación de herramientas para la cocina y mobiliario para la biblioteca, reparación de techos, cancelería, comedores, fabricación de valla perimetral y canaletas, mantenimiento de bancas y tableros de basquetbol, equipamiento de aulas; entre otras actividades. La empresa Ternium se sumó con sus voluntarios, a la mejora educativa de nuestro estado. Sin duda, los planteles educativos pertenecen a la sociedad en general y por ende, es la misma sociedad la que necesita contribuir en su mantenimiento y mejora.
Por ello, voluntarias y voluntarios integrados por personal de Ternium, sus familiares y amistades, así como autoridades educativas y municipales. Se abocaron de manera coordinada para dar solución a necesidades de la escuela primaria Venustiano Carranza, ubicada en la comunidad de Alzada, perteneciente al municipio de Cuauhtémoc, Colima. Este digno ejemplo, sin duda, debe ser imitado y otras empresas así como la sociedad en general, necesitamos emprender una gran cruzada por la mejora de los espacios educativos en los cuales nuestros hijos y nietos, reciben educación escolarizada, contribuyendo así, en su mejora como ciudadanos de bien.
Adolfo Núñez González en su calidad de Secretario de Educación señaló que con este tipo de acciones, se cumplen los principios de la Nueva escuela mexicana, que concibe la participación social como una prioridad para beneficio escolar.
La gestión de directores y directoras de planteles, juega un papel preponderante en el logro de beneficios no solo para la infraestructura educativa, sino que, de manera especial, representa un respaldo a la educación de alumnos y alumnas de nuestros planteles en Colima. En aspectos de educación, salud, seguridad y vivienda, no hay dinero que alcance cuando de servir se trata. Por ello, reitero mi más amplia felicitación y reconocimiento, a la empresa señalada, por ese noble gesto.
De nueva cuenta la Villa de Álvarez ha dejado mucho que desear en la continuidad de sus tradiciones. Muchos fueron los modernos vaqueros y charros con celular en una mano y un bote de cerveza en la otra, que se dieron cita a los festejos Villanos. Por otra parte, el estiércol de los caballos, foco de contaminación para la salud, no fue recogido y las calles por donde pasó el convite, quedaron perfumadas, cada años es la misma historia y es sano, que el comité organizador busque estrategias que permitan disfrutar de una fiesta en sana paz, para bien del municipio y la ciudadanía en general. Finalmente, lamento la imagen de violencia que reiteradamente ha circulado, proyectando una imagen de abandono total y falta de responsabilidad social e institucional.
ABUELITAS:
Era la tarde del 24 de febrero del 2005 cuando la noticia tristemente, corrió como reguero de pólvora, cayó el avión en el que viajaban Gustavo Vázquez Montes, Roberto Preciado Cuevas, Guillermo Miguel Díaz Zamorano, Luis Ramón Barreda Cedillo, Alejandro Dávila y los pilotos de la aeronave, Germán Ascencio Fauvet y Mario Torres González. Un duro golpe para la gran familia colimense que se encontraba unida al carisma de un gobernante sencillo, humano noble, y con un buen equipo de trabajo. Como olvidar a Melchor Urzua Quiroz que llegó conmigo visiblemente emocionado, casi al borde de las lágrimas, los ocupantes del avión habían muerto y con ello, llegó el luto para Colima. Sirvan estas modestas líneas para recordar a un hombre cuya sencillez lo hizo grande, descanse en paz. Es cuánto.

