TONALTEPETL

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Por: Gustavo López Solórzano

A veces es mejor mantener tu boca cerrada y dejar que la gente se pregunte si eres tonto que abrirla y eliminar toda duda-James Sinclair.

¿Placenta a la boloñesa? ¿Sopa de placenta? ¿O batido de placenta? Estas y otras recetas se pueden encontrar en el libro de cocina La placenta (21-ago-11), publicado en Estados Unidos, donde comer la placenta está de moda.

Recuerdo a dos compañeros de mi adolescencia que les gustaba jactarse de sus conocimientos en el área de la salud; casi siempre bromeaban, con el tiempo descubrí que sus “conocimientos” eran más blof que otra cosa. Sin embargo, con ellos aprendí la palabra placenta y al decir de ellos, lo rica que sabía asada, desde luego con sus respectivos complementos. Realmente nunca sucedió, así eran de “chistosos”, y bueno, dicen que con los amigos es mejor ser paciente para no perderlos. Lo cierto es que la palabra placenta viene del latín y significa ‘torta circular’, es un órgano de apariencia viscosa, con una forma más o menos circular que crece durante la gestación y es expulsado en el parto tras el nacimiento del bebé. Mide unos 25 centímetros de diámetro, tiene un grosor de 2,5 centímetros y pesa alrededor de medio kilo; es el órgano más importante para el bebé, porque es el que le mantiene vivo hasta su nacimiento. Le suministra alimento, oxígeno y le facilita la excreción (elimina los deshechos que produce él bebe), se aloja en la cara interna del útero y está en contacto directa con la sangre de la madre.

La placenta actúa como un filtro encargado de mantener estas sustancias nocivas alejadas del sistema orgánico de su bebé. Otra de las misiones es la función endocrina, esto es, la fabricación de hormonas, entre ellas la gonadotropina coriónica humana, que es la que permita que el embarazo siga delante. También sintetiza estrógenos u hormonas sexuales de tipo femenino, que juegan un papel muy importante en la implantación del embrión, el desarrollo de las mamas y lactógeno placentario, que controla el metabolismo materno y estimula el crecimiento del bebé. Todas estas hormonas contribuyen a asegurarse de que el cuerpo de la mujer vaya atravesando los cambios apropiados durante el embarazo. Si bien muchos microorganismos como bacterias, gérmenes o tóxicos no son capaces de atravesar la placenta, por lo que el feto está protegido durante una época en la que su sistema inmune no está maduro, la mayoría de los virus sí son capaces de atravesar o romper esta barrera.

En el 2012 según comenta el médico Sergio Sánchez Suarez, autor de artículo “Placenta Humana: Sabiduría genética, instinto inteligente” publicado en la revista de divulgación científica Gen-t. Una joven sugirió que las parturientas se comieran su placenta, naturalmente eso desató todo tipo de comentarios y más de algún velo rasgado. La realidad es que existe gente que come la placenta como si fuera carne (dicen que sabe a vaca pero con la viscosidad de un músculo), realmente está creciendo el consumo de la placenta encapsulada. Esto es, la placenta cocinada y procesada de modo de convertirla en un polvo que se pueda meter en pequeñas cápsulas que se consumen como un remedio, a razón de dos o más por día. De tal forma que con una placenta promedio se pueden producir unas 100 cápsulas, generando con ello una buena ganancia. Quienes promueven esta práctica sostienen que su consumo es bueno para evitar la depresión posparto y otros problemas comunes del puerperio, aunque por ahora no hay evidencia científica al respecto. ¿Usted qué opina?

ABUELITAS:

Tembló en Bogotá, Colombia, fue de 5.6 grados. En nuestro país tembló al oeste-sureste de Cihuatlán, también, fue un sismo de 6,2 grados de magnitud. ¿Será tiempo de remojar las barbas? Es cuánto.