AMANECER POLÍTICO
Por: Felipe Díaz Cortez
En esta primera colaboración del año 2025 quiero insistir en que no desaprovechemos la oportunidad de transformar a México en un país de igualdades y oportunidades para todas las personas que deseen una mejor calidad de vida.
También puede ser que cada uno sea el arquitecto de su propio destino, pero no todos nacen en pesebres similares, hay quienes lo hacen en pañales de seda, pero la mayoría nace en situaciones de pobreza donde las oportunidades no se dan en maceta. Y es aquí donde la política humanista que se puso en marcha en el 2018 cobra relevancia.
Hoy es necesario desterrar el egoísmo que priva en algunas personas que vivieron grandes momentos a la sombra de la corrupción y las políticas neoliberales de los gobiernos que antecedieron al cambio verdadero.
Desde que el gobierno del señorón, Andrés Manuel López Obrador puso en marcha los programas de bienestar, las cosas mejoraron para la gente más pobre de México, se percibe y se siente, aunque haya quien lo niegue.
Ahora, con la doctora, Claudia Sheinbaum, se están ampliando estos programas que seguramente llevarán al pueblo mejores condiciones de bienestar y es lo que debemos apoyar y defender.
Créanme que oportunidades como la que tenemos no surgen de la nada, son producto de un trabajo ardua de miles y miles de personas, que día tras día van generando las condiciones para que los cambios sean verdaderos y no simulaciones como ocurría antes.
Ya nos demostraron que sin corrupción se pueden lograr cambios importantes para beneficio de todas y todos los mexicanos, sigamos por este camino.
Hay asignaturas como la seguridad que aún están pendientes, pero tengamos la confianza que al reformase el Poder Judicial las cosas serán diferentes porque ya no se negociará la justicia.
Nadie que se precie de ser humanista se opone a la transformación nacional, sólo aquellos que son egoístas o que vivieron a costa del sacrificio de otros.
EL CAMPO Y LOS COYOTES
Los coyotes como se les llama a los que compran los productos que se elaboran en el campo, son los que se llevan las ganancias y frenen su desarrollo.
Por ejemplo: la producción de tamarindo, en general, es comprada por intermediarios (coyotes) que llegan a pagar hasta 14 pesos el kilo, mientras que ellos lo venden al industrial o al exportador entre 40 y 60 pesos. Producto que en los Estados Unidos se vende al menudeo en 140 o 150 pesos el kilo. Y es lo mismo para otros productos. Mientras que el productor apenas obtiene lo costos y a veces ni eso.
Urge encontrar soluciones para que el productor agropecuario pueda capitalizarse y mejorar el rendimiento de sus tierras.
En el pasado se han hecho algunos esfuerzos, pero sin los resultados esperados principalmente por la falta de seguimiento.
Esperemos que la administración de la doctora Sheinbaum se pueda terminar con el coyotaje que hace más daño que los beneficios que se pudieran lograr en el campo mexicano.
AL MARGEN
La presión de Trump para entrometerse en los asuntos de México, se topa con roca, ya que tenemos una presidenta con los pantalones bien puestos que lo parará en seco.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.

