TAREA PÚBLICA

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COLIMA,  CONECTADO

Por: Carlos Orozco Galeana

La era de la información está exigiendo a los países  introducir en sus agendas la expansión de las tecnologías como un requisito del mundo competitivo en que están sumidas las economías de hoy. Esto ocurre con México, que no quiere situarse a la zaga de las naciones en la materia y se ocupa en extender el uso de la banda ancha para que la sociedad en su conjunto acceda a los  bienes científicos.

Una muestra  de tal interés lo dio el gobierno federal con la representación en Colima del secretario y subsecretario del sector comunicaciones, quienes hace poco tiempo  dieron aquí información fresca acerca de los alcances de los programas que se aplican para que el internet se ofrezca en 250 mil sitios en el país y en Colima hasta en 340 plazas públicas.

Otro impacto más se logra, dijo el gobernador Mario Anguiano, en el sector salud, ya que  “antes de que concluya mayo  estará conectado el software del expediente electrónico en 134 unidades médicas ( actualmente, esa tecnología está en 80 unidades), lo que significa un adelanto vital en el tratamiento y control de enfermedades de la población”.

Si bien es cierto que la población en general es el objetivo de los programas federales, estos impactan notoriamente a los estudiantes, que a través del uso de la red internet en casa o en lugares públicos, tienden a mejorar su rendimiento escolar, a aprender  y trascender a la larga en los vericuetos de la investigación y en el desempeño laboral.

Ha de insistirse ante los estudiantes, por cierto, en que internet es  una herramienta valiosa  pero que por ella misma no puede hacer   todo lo concerniente a lograr productos de calidad mediante la investigación en su red.  La información ha de ser diseccionada, calibrada en su calidad, bien tratada para que en verdad sirva en los trabajos de investigación porque hay allí bastante chatarra. Los profesores se quejan con frecuencia del mal hábito de muchos alumnos que se dedican a    recortar y a pegar información en sus trabajos sin que en estos se observe un esfuerzo o un rigor analítico.

En materia digital, por lo demás, Colima ha progresado por el interés del gobernador del estado, quien sabe de los efectos positivos que conlleva  a una comunidad  estar inserta en la era de la información aprovechando “el poder transformador de la tecnología en la vida de los ciudadanos”, según refirió Alejandra Lagunes, coordinadora de la estrategia digital nacional del gobierno federal.

Es probable que haya quienes desvaloren estos esfuerzos de los gobiernos federal y estatal, principalmente porque los avances  son requeridos en  otros ámbitos donde la población resiente la aplicación de políticas oficiales derivadas de reformas o por circunstancias que tienen que ver con oportunidades laborales insatisfechas o con carencias de otra índole.

Los avances tecnológicos deben calificarse como extraordinarios porque dinamizan las actividades humanas. Actualmente, hay gente que se hace multimillonaria porque ideo un mecanismo digital,  un formato en que la gente se intercomunique, en tanto hay empresarios que por más que trabajan y  producen con formas  tradicionales  no logran  visualizar que el conocimiento es el que genera a las sociedades más volumen de recursos ( caso facebook tweeter, etc).

Habrá que reconocerle a Mario Anguiano, en el cúmulo de sus logros, particularmente este en favor de una sociedad más conectada y dedicada a producir y relacionarse usando las tecnologías.  Esta actividad no es como cualquier otra, hay un ejército de científicos  y técnicos detrás de este magno esfuerzo además de dos universidades, la de Guadalajara y la de Colima, que ya tienen terreno andado en materia digital y aportan mucho.

Es deseable que la labor del gobierno siga más aprisa. Todo es hoy competencia, y naciones que se duerman en sus laureles, condenará a sus habitantes  a ver el desarrollo como una utopía. Esto no debe pasarnos.