TAREA POLÍTICA

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Por: José Luís Santana Ochoa

ARRANCÓ EL 2015

El intenso activismo que para promover sus aspiraciones de gobernar a los colimenses el sexenio 2015-2021 realizó durante la semana pasada en la capital del estado y en el puerto de Manzanillo, el Subsecretario de Comunicaciones del Gobierno Federal, José Ignacio Peralta Sánchez, por supuesto con el visto bueno y el aliento del presidente de la República, Enrique Peña Nieto; de su entrañable amigo el muy vapuleado a últimas fechas, Luis Videgaray y Caso; y de su jefe Gerardo Ruiz Esparza, fue el tiro de salida de la carrera por la nominación del candidato priista a gobernador del estado. Conferencias magistrales, entrevistas periodísticas, desayunos políticos como el que tuvo con miembros de la ACIMAN, el festival de las madres trabajadoras de CAPDAM y el recibimiento del sábado anterior so pretexto de las desde hace ocho días concluidas Fiestas de Mayo de 2014, fueron los principales eventos realizados durante toda una semana en la que de seguro Nacho estuvo de muy merecidas vacaciones después de su arduo trabajo relacionado con las atoradas leyes secundarias de telecomunicaciones.

En la fiesta sabatina celebrada de las 2 a la 6 de la tarde no participaron el primer priista del estado, Mario Anguiano Moreno; el residente del CDE del PRI, Francisco Ánzar Martínez; y los alcaldes priistas, pero sí lo hicieron el Secretario Regional del CEN del mismo partido, Ferando Moreno Peña; el Delegado del CEN del PRI en Guanajuato, Sergio Marcelino Bravo Sandoval; y funcionarios federales como el Director General del INJUVE, José Manuel Romero Coello, indicador claro de por dónde vino la jugada. Acompañaron a Nacho en su destape, sus honorables tíos los señores Sánchez De La Madrid, el alcalde panista de Manzanillo, Virgilio Mendosa Amezcua; los ex gobernadores Elías Zamora Verduzco, Arnoldo Ochoa González y Carlos Flores Dueñas; la senadora Mely Romero Celis; y los diputados federales Nabor Ochoa López y Francisco Zepeda González, pareja ésta a la que le faltó Jesús Orozco Alfaro. Brillaron por su ausencia los otros dos integrantes de la cuarteta que sirios y troyanos tienen en la recta final por la ansiada nominación: Rogelio Humberto Rueda Sánchez y Federico Rangel Lozano. El primero no asistió por compromisos familiares y el segundo porque el cumplimiento de sus responsabilidades de alcalde ese día se lo impidieron. Otros ausentes fueron los funcionarios de primer nivel de la administración anguianista, de manera relevante, los afincados en el Puerto.

A pesar del gran esfuerzo desplegado por el propio José Ignacio Peralta Sánchez, sus queridos tíos y sus amigos del Otro PRI y del H. Ayuntamiento de Manzanillo, de los activistas de Manzanillo 2000, de Pico Zepeda y de la movilizadora Mireya Gutiérrez, la asistencia máxima fue de alrededor de 1200 personas, entre ellas 300 trasladas desde la ciudad de Colima, pero como esperaban 2500 para acercarse a las que asistieron al recibimiento que en el día de mayo 3 en curso les ofreció a los porteños el H. Ayuntamiento de Colima, a Nacho le sobraron bebidas y birria, no como al villano Enrique Rojas Orozco a quien sus invitados al último día de los recibimientos de los tradicionales festejos se quedaron sin comer y con sed.

Llamó la atención que después de muchos años de distanciamiento político, se fundieron en fuerte abrazo el hermano masón Nabor Ochoa López y el caballero de Colón Sergio Marcelino Bravo Sandoval, reconciliación impensable en los días de gloria del hijo de Doña Nico, pero como ahora ya perdió la hermandad, el poder y la influencia con MAM, como náufrago en alta mar, a cualquier proyecto que le dé acogida se aferra. El re- encuentro Nabor- Checo le ayuda al primero que mucho ha perdido con sus fallidas alianzas como la que hizo con Pico, Kike y Chucho, pues le abre el acceso al grupo encabezado formalmente por José Ignacio Peralta Sánchez.

“Haiga sido como haiga sido”, ya valió madres el calendario electoral del Tamacuaz. Echado pa’ delante, Nacho está en abierta campaña para posicionarse en el ánimo de los electores. En la medida que lo logre justificará el supuestamente inevitable dedazo presidencial a su favor. En tanto, Mario Anguiano Moreno y los suyos seguirán disfrutando los premios, reconocimientos y primeros lugares nacionales en todos los rubros del quehacer público habidos y por haber. Cuando despierten del embeleso de creerse la mejor administración del país, ya los del Otro PRI les habrán tragado el mandado del próximo sexenio. Si no, como siempre, al tiempo.