TAPALPAZO

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Por: José Díaz Madrigal

Hasta antes de la presidencia de Obama en los Estados Unidos, que dicho sea de paso ha sido el presidente más ojete con la comunidad mexicana en ese país, ya que en su periodo se desató una cacería de migrantes indocumentados; que nada tiene que ver con la actual administración, puesto que con Obama se deportaron miles de paisanos; siendo por mucho una cantidad superior a la de este tiempo.

El caso es de que antes de que llegara éste cuate a la Casa Blanca, aquí en México existía una cultura en muchas zonas rurales e incluso urbanas de irse pa’l norte y, no precisamente por falta de empleo, sino como una especie de costumbre que quedó establecida por muchos años desde la época del programa Bracero -de brazos- cuando los norteamericanos solicitaban mano de obra mexicana, porque allá hacía falta debido a que sus trabajadores estaban habilitados de soldados en los frentes de la Segunda Guerra Mundial.

Así pues, llegó el infame de Obama, que posiblemente nunca supo del programa Bracero en que les echamos la mano -aunque éste hubiera terminado- y empezó la política de las redadas contra la gallada mexicana que tenían estatus de ilegales. Todo sin que la prensa izquierdista le diera la difusión como lo hacen ahora.

De igual manera desde mediados de la década de los ochentas, se comenzó a expandir, primero de forma gradual y después con fuerza, un estilo de vida que se venía gestando con años de antelación, sobre todo en la línea fronteriza del lado mexicano con los Estados Unidos: la forma de vivir de los narcotraficantes. Los contrabandistas de Cannabis, prosperaron económicamente en esos lugares limítrofes, por la creciente demanda en el país vecino.

Durante la Guerra de Vietnam en los sesentas, en la que intervino el ejército gringo, se aumentó el consumo de esa conocida droga. Alguna vez conversando con un ex marine pocho, que participó en esa guerra, platicaba que en ocasiones antes de entrar en combate, compañeros militares de modo subrepticio les proporcionaban raciones de Cannabis -decia, para entonar el cuerpo- pero después de la guerra se me hizo hábito y duré mucho tiempo consumiendola hasta que me empezó a hacer daño. . . Y la dejé.

Fueron los sinaloenses entre los límites de Chihuahua y Durango en los años 50-60 los pioneros en el cultivo de enervantes. Desde aquí se distribuían a distintos puntos fronterizos, donde habían gente que se encargaba de pasarla al otro lado. Luego de estar esa actividad bien arraigada en lo que se conoce como el Triángulo Dorado, formado por esos tres estados; se expandió el cultivo más hacia el sur, principalmente Jalisco y Michoacán.

En Michoacán se encontró un terreno fértil para el desarrollo de esa labor, por diferentes motivos. Penetró con tanto ímpetu que nació un paradigma cultural en los habitantes de ese estado. Surgió una nueva camada de ricos, que de la noche a la mañana lucían camionetas último modelo, autos ostentosos, residencias espectaculares y grandes propiedades. Aparte sí le sumamos como los engrandecían los grupos musicales, en el sentido de que los negocios chuecos transformaban a los individuos que se metieran en éstos, en personajes respetables y con poder; pues eso permeó tanto en la cultura rural, que fueron como los héroes de cientos de rancherías de donde procedían los nuevos ricos.

Ese ejemplo a seguir lo experimentaron muchos jóvenes michoacanos, de tal modo que preferían desenvolverse en la actividad del narco, que tomar empleos lícitos. El colmo de la permisividad llegó en el sexenio de Andrés López, que en lugar de enfrentar el problema en el marco de las leyes mexicanas, en los hechos al no hacer lo que se debería hacer, les dió vía libre para lo que quisieran hacer.

En Michoacán de alguna forma la condescendencia de Andrés y por otro lado el asiento cultural que se enquistó en muchos jóvenes, reflejado en un modo de vivir, de una costumbre que echó raíces como cuando existía la moda de irse pa’l norte, hizo prosperar enormidades a la delincuencia. Concluyendo hoy en día que por la falta de no haber hecho su trabajo la administración pasada, casi todo México está bajo la amenaza del crimen.

Entre Claudia y Andrés ya se nota la diferencia en la forma de mandar, quedando a favor de la primera. Ciertas notas de periódico dicen que es por la pura presión de los gringos. Como quiera que sea, con el TAPALPAZO del domingo pasado, el gobierno claudista se anotó un triunfo al sacar de la jugada al peligroso cabecilla michoacano.

Por ahí síguele Claudia, no desistas y no tengas miedo. Está en tus manos pasar a la historia de México, como buena presidenta y no como las maletas de tu predecesor.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.