SOSPECHOSISMO QUE MATA

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AMANECER POLÍTICO

Por: Felipe Díaz Cortez

El que calla otorga dice un conocido refrán, en alusión al silencio de la presidenta, Tey Gutiérrez, ante los hechos violentos del día del amor y la amistad.

Hechos que ha propiciado que algunos adversarios de nuestra gobernadora los aprovechen para tirarle golpes, pero también con la intención de tratar de tapar un hecho que tiene ofendido a todo el pueblo de Villa de Álvarez y del Estado de Colima.

Al mismo tiempo sorprende que la presidenta, Tey Gutiérrez no informe sobre la situación de los afectados en la balacera, lo que genera una serie de especulaciones que confunden más a la ciudadanía. 

Tan fácil sería que diera la cara y explicara cada una de las dudas que hay sobre los hechos donde uno de sus hijos resultó directamente involucrado, porque según algunos testigos, los sicarios iban por él, solo que se les ocurrió hacerlo en uno de los eventos más concurridos de las fiestas de la Villa, donde pagaron justos por pecadores. 

Para empeorar las cosas, se puede entender que una persona tenga seguridad personal, por la causa que sea, lo que no se vale es utilizar los recursos del pueblo. El señor Carlos Ruvalcaba Gutiérrez es libre de traer los guardaespaldas que quiera, pero no pagados por el erario. ¡No se vale!

Tuvo que pasar un hecho como ese para darnos cuenta de los excesos y malas prácticas gubernamentales que ocurren en el municipio de Villa de Álvarez con una edil del Partido Revolucionario Institucional, punto que nadie menciona.

Y hay que insistir que es el silencio de la presidenta Tey Gutiérrez lo que complica todo y no puede negar que los hechos la acusan, razón más que suficiente para que gran parte de la población, en el municipio y el estado, pida su renuncia o al menos un permiso por el tiempo que dure la investigación, que la condene o la libere de la culpa. 

Pero por adhesión a los afectados, se vería mejor la renuncia. ¿O no?

AL MARGEN

Entiendo con claridad que haya laboratorios que producen medicamentos que arreglan un problema de salud, pero generan otros peores, la avaricia no tiene límites. Pero no puedo entender que haya quien lo autorice. La Ley etiqueta muchos se la pasan por el arco del triunfo y al parecer a nadie le preocupa. 

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.